
La Comunidad Autónoma de Canarias no solo tiene un Gobierno débil. Ahora también es el más precario de España. Aunque solo el que preside Alberto Núñez Feijóo (PP) en Galicia responde al perfil de un Ejecutivo monocolor sustentado por la mayoría absoluta de un partido sin sumas, en los quince territorios restantes está garantizada la estabilidad mediante distintas fórmulas: en minoría o en coalición.
Tras las elecciones del 24 de mayo de 2015 y la renovación de las asambleas de Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco, el PSOE gobierna en solitario en cinco comunidades (Andalucía, Asturias, Aragón, Extremadura, Castilla-La Mancha) y comparte responsabilidades desde la presidencia en otras dos (Baleares y Comunidad Valenciana), además de Cantabria y Canarias (hasta la semana pasada), en la vicepresidencia. El Partido Socialista ha sido la fuerza más votada en Andalucía, Asturias, Extremadura y Canarias.
El PP ganó en Aragón, Baleares, Cantabria, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Madrid y Región de Murcia. Sin embargo, gobierna únicamente en cinco de estas comunidades.
Para consuelo de Fernando Clavijo, ni siquiera al Gobierno de Mariano Rajoy se le garantiza un compromiso de permanencia por los cuatro años de la legislatura. Pero las situaciones distan de ser equivalentes, porque ningún partido de corte nacionalista o regionalista se encuentra en la tesitura de Coalición Canaria. El PSOE y el PP se acomodan en Podemos o Ciudadanos, por activa o por pasiva. Y si, como ha sucedido, los morados ponen colorados a los socialistas, el PP sale al rescate.
Los populares tendieron la mano al PSOE desde que Podemos empezó a lanzar amenazas para presionar en los procesos de investidura del Congreso. Esta predisposición al entendimiento se ha visualizado, por ejemplo, en los presupuestos autonómicos de Asturias y Extremadura. En el Principado, cuyo Ejecutivo lidera el presidente de la gestora federal del PSOE, Javier Fernández, socialistas y populares han reeditado el pacto de 2015, con lo que espantaron una segunda prórroga consecutiva. En la investidura, Fernández fue reelegido al imponerse a Mercedes Fernández (PP), gracias a los votos del PSOE e IU y la abstención de Podemos y Ciudadanos. El PP promovió una rebaja en el Impuesto de Sucesiones.
En Extremadura se repite el pacto. Una vez más, el PSOE y el PP se han unido para aprobar las cuentas públicas. “No estamos para fastidiar a nadie” exclamó el anterior presidente, José Antonio Monago. “El PP no está en el no es no y sí para construir Extremadura desde la oposición”. Guillermo Fernández Vara había sido investido con los votos del PSOE (30) y Podemos (6), y las abstenciones del PP (29) y C’s (1).
A falta de un escaño para la mayoría absoluta en Cantabria, Ciudadanos (2) presta su apoyo al bipartito (PRC-PSOE) para sacar adelante los presupuestos. En esta Comunidad Autónoma, el regionalista Miguel Ángel Revilla gobierna con el PSOE. Podemos (3) se abstuvo en la investidura.
Las estrategias de los emergentes (Podemos y Ciudadanos) se han caracterizado por las colaboraciones -de diversa índole- desde fuera de los respectivos gobiernos autonómicos, con exigencias en ocasiones draconianas. José Ignacio Ceniceros (PP) dirige el Ejecutivo de La Rioja porque Ciudadanos impuso la renuncia de Pedro Sanz. En la Región de Murcia, la espada de Damocles pende sobre la cabeza de Pedro Antonio Sánchez (PP), por el caso Púnica. Ciudadanos ha anunciado que pedirá su dimisión “en el momento en que el Tribunal Superior de Justicia confirme su imputación”.
Cristina Cifuentes (PP) gestiona la Comunidad de Madrid sin demasiados sobresaltos, a pesar de su endeble mayoría relativa y porque las noticias que genera el Ayuntamiento de la capital hacen de pantalla mediática ante las dificultades que van surgiendo.
Juan Vicente Herrera (PP) alcanzó la mayoría simple en la segunda vuelta con la abstención de los cinco procuradores de C’s.
La andaluza Susana Díaz tuvo que esperar 81 días para renovar la presidencia de la Junta de Andalucía, al cuarto intento. Los 9 votos de Ciudadano completaron los 47 del PSOE, frente a los 51 no (31 del PP, 15 de Podemos y 5 de IU).
En Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page recibió el aval de los 15 diputados socialistas y los 2 de Podemos, y el rechazo de los 16 del PP. A Ximo Puig lo impulsaron 50 de los 99 parlamentarios de las Cortes Valencianas: PSOE, Compromís y una parte de Podemos. En Baleares, Francina Armengol accedió al cargo con los votos del PSIB-PSOE, los econacionalistas de MÉS y los diputados de Podemos. En Aragón, el socialista Javier Lambán atrajo a Podemos, CHA e IU.
El PSOE se abstuvo en Navarra, donde la candidata de Geroa Bai, Uxue Barkos, fue elegida con la aportación de EH Bildu, Podemos, e Izquierda-Ezkerra.
En el País Vasco, la alianza entre el PNV y el PSE-EE para que Íñigo Urkullu continúe en Ajuria Enea se quedó a las puertas de la mayoría absoluta. El recuento definitivo otorgó a EH Bildu (18) su quinto escaño por Vizcaya en perjuicio del PNV (28). El Gobierno estará en minoría en las comisiones parlamentarias, con 17 representantes. No parece que ese sea el mayor problema, dado que, presumiblemente, el PP ejercerá de dique de contención ante la ola soberanista-populista.
La burguesía catalana se ha puesto al servicio de la ruidosa minoría anticapitalista con tal de conservar el poder. Carles Puigdemont fue investido con los 62 votos de JxS y de 8 de los 10 diputados de la CUP, que se cobraron la pieza de Artur Mas. Aun cuando el Govern está hipotecado, el PSC y En Comú Podem están ahí por si hay que acudir al auxilio. Ahora que el separatismo se atasca en la rotonda de la independencia y que los sondeos no son propicios al plan secesionista, las dudas abren caminos al pragmatismo.
Rota la baraja, Fernando Clavijo deberá hacer trampas al solitario si quiere seguir gobernando Canarias con el desvalorizado crédito de los 18 diputados de la tercera fuerza política en sufragios y las limosnas de algún grupo.
