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la laguna

Nueva etapa dorada de la masonería en Aguere

La ciudad de La Laguna guarda de antiguo un importante vínculo con la organización, que en la actualidad cuenta con seis logias o talleres operando en el municipio
En la actual calle de San Agustín se preparaba la Revista de Canarias y se reunía en sus inicios la logia Nueva Era. ANDRÉS GUTIÉRREZ

“Gracias por ayudar a restituir nuestra honorabilidad, porque con ello se colabora a asentar en la sociedad dos de nuestros principios fundamentales: el derecho a pensar y el deber de tolerar”. Así se expresó Carlos Berástegui, masón de la Gran Logia de Canarias, durante el pleno del Ayuntamiento de La Laguna del pasado día 9, donde se aprobó una moción institucional solicitando al Estado que restablezca la honorabilidad de la masonería y que supere de manera definitiva el trato discriminatorio para quienes sufrieron persecuciones, sanciones, condenas penales, exilio o fueron ejecutados por razón de la defensa de la masonería y de los ideales democráticos.

Y es que, tal y como se apuntaba en la moción, “la tolerancia y el respeto de los habitantes de San Cristóbal de La Laguna ha sido una premisa fundamental a lo largo de toda la historia de nuestro municipio, lo que ha permitido albergar a logias masónicas y masones desde siempre”, que, a pesar de todo, no lograron salvarse de la persecución que vivieron en toda la geografía desde prácticamente el inicio de su actividad. Sin embargo, parece que hoy en día la masonería está viviendo una nueva etapa dorada propiciada por un marco social y político más tolerante y respetuoso, con la multiplicación de las logias o, también denominados, talleres. Los primeros indicios masónicos en el Archipiélago datan de 1739, cuando se abrió en la Isla un proceso inquisitorial contra un navegante irlandés acusado de francmasón, según el historiador Manuel de Paz Sánchez. “Este pronto inicio de la persecución está sin duda directamente relacionado con la importancia de nuestra orden en Canarias, fruto de la arraigada presencia anglosajona y francesa en nuestras islas”, apuntó Carlos Berástegui en su intervención en el Pleno.

De hecho, en La Laguna “la masonería también vivió un pronto juicio” con el proceso inquisitorial que se abrió, en 1792, a Pedro Carbonier, francés francmasón que vivía por aquel entonces en la ciudad. “La fortuna quiso que el que podría haber sido un testimonio clave de la acusación no pudiera practicarse por haber abandonado el testigo la Isla rumbo a las Américas, lo que dio al traste con este proceso”, explicó Berástegui. O cuando en 1829, “el sexto marqués de Villanueva del Prado, don Alonso de Nava y Grimón y Benítez de Lugo, cargaba contra los masones advirtiendo de su infiltración en la universidad de San Fernando”, añadió.

Sin embargo, nada de todo esto impidió que en 1874 se fundara la primera logia en La Laguna, Nueva Era, Nº 93, por parte de algunos miembros de la logia de Santa Cruz y que permaneció en activo hasta 1878-1879. Según Manuel de Paz Sánchez, “uno de los datos más destacados es la poca representatividad de los comerciantes, tan frecuentes en otras logias isleñas” y, además, contaba con muchos miembros de menos de 40 años. Asimismo, destaca que entre sus integrantes se encontraban personalidades como “los hermanos Zerolo y Herrera y Francisco María Pinto, tan representativos del mundo intelectual canario del siglo XIX. Además -continúa-, existe la posibilidad de que el contacto humano y la comunión ideológica entre estos y otros intelectuales masones fueran los revulsivos que les impulsaron a fundar una publicación periódica tan importante como la Revista de Canarias (1878-1881), uno de los logros culturales más encomiables de las Islas durante el Ochocientos”.

En este sentido, el masón Javier Bonales añadió que esta revista se preparaba en un local al inicio de la actual calle de San Agustín, aunque se editaba en Santa Cruz, y que la logia Nueva Era también comenzó reuniéndose en una casa particular de esta misma calle para trasladarse, posteriormente, a otra ubicada al lado de unos grandes talleres que había al final del callejón Maquila.

No hay huella

Sin embargo, hoy en día no se puede encontrar ningún vestigio del pasado masónico de la ciudad en ninguno de sus edificios, ya que lo más habitual en aquella época era que “no se tuviera ninguna simbología en los domicilios porque el lugar de reunión siempre ha sido lo más discreto posible”, a diferencia del gran templo masónico que se conserva en el centro de la capital tinerfeña y que es uno de los mejores ejemplos que se conservan en Europa. Aun así, Bonales apuntó que la masonería también se practicaba en Santa Cruz con gran discreción, como en otros puntos de la Isla, y que tenía la misma relevancia en ambas ciudades.

Una discreción y recelo que perdura hoy en día, y es que aún queda huella de la dura represión que sufrieron durante el franquismo, cuando “los masones de las Islas fueron, en palabras del historiador Manuel de Paz, perseguidos, cuando no sumariados, procesados, presos o muertos”, señaló Berástegui. “Ya el 15 de septiembre de 1936, el todavía comandante en jefe de Canarias, el general Francisco Franco, con el resentimiento de haber visto rechazada su solicitud de ingreso en la orden por dos veces, emitía en Santa Cruz de Tenerife, aunque ya no estaba allí, el primer decreto contra la masonería en España, anticipo de leyes posteriores y del infausto tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo, que mantendría entre 1940 y 1971 la persecución y el odio a la orden”, añadió.

Tras este periodo oscuro, las cosas han ido cambiando poco a poco, la masonería está saliendo del secretismo y siendo reconocida y respetada, y cada día son más las personas que reconocen públicamente que son masones, aunque “aún no es como en otras zonas de Europa, donde está más normalizado”, apuntó Bonales.

Una nueva

En la actualidad, las logias o talleres presentes en La Laguna son Athenea y Nuevo Mundo (de la Gran Logia de España), Nueva era (de la Gran Logia Simbólica de España, y que Bonales recuperó en 2006 convirtiéndola en mixta) y Añaza, Amanecer y Comendadores del Teide (de la Gran Logia de Canarias).
A todas éstas se unirá otra durante el primer trimestre de 2017. Así, Bonales anunció que en los primeros meses del próximo año traerá al Archipiélago una nueva obediencia masónica, la de Derechos Humanos y Amnistía Internacional, liberal, mixta y de origen francés, según explicó, y de la que se crearán tres logias en las Islas: en La Palma, Gran Canaria y La Laguna, de la que Bonales formará parte y que se denominará Caballeros del Teide.

Esta nueva etapa dorada de la masonería viene marcada también por el gran interés que está despertando entre la juventud. En este sentido, Bonales señaló que la media de edad de quienes integrarán estas nuevas logias está en torno a los 25 años, mientras que son muchos menos los que tienen más de 50 años.
Y es que no hay que olvidar que la masonería, según concluyó Berástegui su intervención en el pasado pleno municipal, “tuvo una participación muy significativa en hitos como la Revolución Francesa, el nacimiento de los Estados Unidos, la creación de la Cruz Roja, la Organización de la Naciones Unidas, la Unión Europea o la obtención del voto femenino en España, entre otros acontecimientos históricos sin los cuales el mundo occidental en el que vivimos no sería el que es hoy en día y por lo que entendemos humildemente que la masonería constituye un patrimonio inmaterial de la humanidad”.

Actividades en 2017 para celebrar las 500 reuniones de la logia Añaza

Carlos Berástegui anunció, durante el último pleno, que en abril o mayo del próximo año la Gran Logia de Canarias celebrará un pequeño ciclo de actividades para difundir sus principios, en coincidencia, además, con la celebración de la reunión número 500 de la logia Añaza. La previsión es que los actos tengan lugar en el antiguo convento de San Agustín y comprenderán una serie de charlas, en las que, además, se traerá a profesionales de todo el país acreditados en esta materia. También se realizará una pequeña exposición didáctica sobre la historia de la logia Añaza y de la masonería en general en Tenerife; y se está terminando de cerrar la programación de un pequeño ciclo de cine con películas relacionadas con la masonería, en las que posteriormente se celebrarán unas charlas-debate, según detalló Berástegui.

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