Hace unos días un buen amigo y compañero en Canarias Radio, Jorge Álamo, me hizo focalizar mi atención en algunas reacciones de las personas cuando accedían de manera descontrolada a algunos centros comerciales para comprar en el día mundial del consumismo, conocido ahora como Black Friday. Es aún más sorprendente al indagar y descubrir que, este año, se ha superado los récords de ventas en nuestro país. Las personas han realizado un gasto medio de 141 euros, es decir, un 29,35% más que años anteriores.
Es curioso observar cómo, para algunas personas, la actividad de comprar ha pasado de ser una necesidad de mantenimiento a considerarse una actividad lúdica. Pero en estos casos se transforma en comprar por comprar. Y, cada vez con mayor frecuencia, podemos hablar de todo ello responde a una adicción a las compras.
Este hecho se repite a lo largo del año en diferentes momentos. Las personas acuden de manera descontrolada a los comercios aprovechando las tan comentadas rebajas, fechas éstas que cada vez entran dentro del no parar de la oportunidad en oportunidad semanal. Tiene una lógica aplastante: incentivar el consumo por el propio consumo.
Las personas entendemos que este momento es una muy buena oportunidad de hacernos con productos que necesitamos a un menor precio, aunque sin duda también caemos en el engaño de responder a la necesidad que se nos crea para que creamos necesitarlo.
Para adentrarnos en este mundo es importante conocer que las personas respon-demos a varios tipos de necesidades. Unas más básicas relacionadas con nuestra propia supervivencia que juegan un papel más adaptativo y otras de naturaleza más social. Este tipo de necesidades entran en las estrategias que realizan las empresas para convencernos de esa necesidad de comprar. Como sabrás, estas estrategias se utilizan en publicidad y marketing.
Pero ¿qué hace que queramos comprar de manera tan irracional? Bueno, en principio responde a que esas necesidades más sociales se relacionan directamente con ese objetivo vital por naturaleza del que te he hablado en múltiples ocasiones: La Felicidad. Por lo tanto entendemos que satisfaciendo esas necesidades conseguiremos lograr un mayor bienestar en comparación con otras personas que son aparentemente felices ya que responden a ese modelo de consumismo compulsivo.
Este tipo de necesidades se puede convertir en una trampa para esas personas que compran sin sentido y que terminan cayendo en un problema de compra compulsiva, intentando de esa forma llenar un vacío en sus vidas.
Para prevenir ese gasto excesivo debes intentar hacer consciente el motivo de tu compra, es decir, antes de salir anota aquello que necesitas comprar y el motivo real de la compra. Observa tus cuentas y diseña tu plan económico para el mes, analizando qué capricho podrías darte y planteándote que no hay nada malo en darse un capricho adaptado a tus necesidades y tu potencial de gastos, asumiendo tu poder adquisitivo real.
Intenta que esa compra no entre en lo instintivo y básico de querer satisfacer una necesidad más emocional, pensando que eso que te vas a comprar no va a solucionar tus problemas de insatisfacción. Antes bien, esa solución te creará nuevos problemas.
Por último te decía que debes de tener claro tu poder adquisitivo real. Por ello es bueno que calcules tu presupuesto mensual real, es decir, eliminando esos gastos necesarios y posteriormente haz una lista de tus compras y caprichos ordenándolos por grado de importancia. Recuerda que no es malo darte un capricho pero que la compra compulsiva no va a solucionar otros problemas personales que puedan existir.
*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez
