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Restaurar los mosaicos de Nitrato de Chile y Philips cuesta más de 56.000 euros

Una empresa especializada presenta las medidas a adoptar para la conservación y señalan que los dos que están tapados con pintura son recuperables

Catas en los mosaicos tapados por pintura. | DA

Estudian el estado del mosaico. | DA

La restauración del emblemático mosaico de Nitrato de Chile y la recuperación de los dos murales de Philips, en Santa Cruz de La Palma, tendrán un coste de más 56.000 euros, según el presupuesto que ha presentado la empresa especializada In Situ, que contrató el Ayuntamiento para analizar su estado de conservación y proponer las medidas necesarias para su recuperación.

En el caso del mosaico de Nitrato de Chile, instalado a principios del siglo XX y firmado por la casa Azulejos Ramón Castelló (Valencia), el informe de In Situ recoge que el mural está compuesto de 270 unidades de azulejo, con una superficie total de 10,80 metros cuadrados.

Sobre su estado de conservación, detallan entre las patologías que presenta, la existencia de suciedad superficial sobre el vidriado (el material con el que está realizado es cerámica vidriada), que se manifiesta en “irisaciones y opacidad del brillo de acabado original”.

También existen “pérdidas puntuales de la película del vidriado, cuya ausencia provoca la visión del sustrato cerámico de color barro anaranjado”. De ahí que propongan “recuperar el plano de vidriado impermeable completo”, para evitar el paso de la humedad, que continúe degradando el mosaico.

También hay rotura de piezas, que representa la aparición de grietas y fisuras superficiales, pérdida o alteración de juntas de mortero entre azulejos, y repintes de color ocre en el perímetro del panel, de la propia fachada donde está expuesto.
PHILIPS
En lo que se refiere a los dos paneles de la marca Philips, que se encuentran en sendas paredes de inmuebles que dan para la avendia Marítima y la de El Puente, y que están ocultos bajo varias películas de pintura, destacan que “son coetáneos y se realizaron a mediados del siglo pasado, cuando la azulejería decorativa se utilizaba como reclamo publicitario”.
Los expertos señalan que “paradójicamente, la ocultación de los murales con pintura supone en cierta medida una forma de conservación que, aunque excesivamente drástica,  ha paliado parcialmente la afección del
principal agente de deterioro: el agua pluvial”.
En este sentido, destacan que se trata de un caso de “conservación no premeditada por ocultación”. Y si bien el estado de conservación de la película del vidriado “es un enigma”, sostienen que tanto por la fecha de ocultación, en la década de los 80 del siglo pasado, y su experiencia en otros procesos de recuperación, “el vidriado bajo películas de pintura y cartelería suele ser recuperable, debido sobre todo a la composición material impermeable y a su elevada resistencia”.
De hecho, realizaron “unas pequeñas catas”, en las que pudieron “verificar la presencia de “vidriado tintado con color”. Este proceso les ha permitido además determinar “la idoneidad de los tratamientos a emplear, para la retirada no lesiva de las películas de pintura”.
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