
A cualquier hora, los 365 días del año y desde hace más de cinco décadas, Domiciano Yanes Herrera ha estado al servicio de cualquiera que lo necesitara y para atender cualquier emergencia. Así se resume la vida de este hombre de 73 años de edad conocido por todos como Chano, quien durante los últimos 24 años ha estado al frente de la entidad declarada de utilidad pública, Ayuda en Emergencias Anaga (AEA).
Domiciano Yanes Herrera recibió ayer la Medalla al Mérito Ciudadano de manos del presidente del Cabildo palmero, en el marco de un pleno extraordinario, y arropado por numerosos compañeros del grupo de emergencias que dirige en La Palma, miembros de Protección Civil, Policía Local y Nacional, además de autoridades civiles y militares que quisieron, junto a su familia, sumarse al reconocimiento de una trayectoria personal marcada por la solidaridad, la generosidad y el coraje.
Chano hizo extensivo al galardón recibido ayer a todos los voluntarios de la isla que han contribuido a este acto en el que se emocionó a la hora de recordar las esperas de su familia. Todos han tenido que prescindir de Chano ante la necesidad de ayudar en accidentes de tráfico, en playas y montes, en la realización de pruebas deportivas, ayudando en la extinción de conatos, y coordinando grupos y ayuda de voluntarios en todos los grandes incendios y siniestros que han ocurrido en La Palma durante las últimas cinco décadas.
La “hoja de servicios” de Domiciano está repleta de hechos importantes porque en todos ha estado cerca de las víctimas, prestando ayuda desde una generosidad de la que también han sido co partícipes su esposa, Clara Rojas, y el resto de su familia, especialmente su hijo y su nuera.
Así lo reconoció en su breve y emocionado discurso de agradecimiento, precedido por un homenaje audiovisual encargado por la institución insular para hacer un recorrido en imágenes por algunos de los momentos de su vida, desde su infancia hasta la actualidad. Clara Rojas Pérez, su esposa, con la que contrajo matrimonio hace ya 47 años, reconoce que ha esperado muchas noches y días enteros por Chano “para que pudiera hacer sus servicios”, algunos de enorme riesgo. Recuerda especialmente, del mismo modo que Chano, el que prestó en el naufragio de la embarcación de recreo María Anabel, tras quedar atrapada dentro de la Cueva Bonita, en la costa bagañeta, y en el que perecieron dos personas en aquel enero de 1997.
Aquel rescate fue uno de los más complejos en los que participó Domiciano, horas durante toda una noche muy angustiosas para rescatar a los supervivientes y algunos agentes que habían intentando, sin éxito, un primer salvamento del grupo subacúatico que hubo de posponerse hasta la llegada del día
El presidente del Cabildo palmero, precedido antes por la consejera de Emergencias del Cabildo, Carmen Brito, señaló que “el propósito en la vida de Chano ha sido y es la voluntad de ayudar a los demás, además de contribuir personalmente con su pasión a la salvaguarda de la vida humana, con su ánimo y con su tiempo, sacrificando incluso el dedicado a su familia y a su profesión”.
La corporación se siente en deuda con Chano y su larga hoja de méritos nacidos desde la solidaridad, por lo que este reconocimiento público destaca que “ha puesto a diposición de la sociedad palmera no sólo su tiempo, sino su propia vida”.
