Addoor Sticky
javier abreu

De cobardes, traiciones y mentiras

El escenario político en el que nos movemos en Canarias me ha traído a la memoria una de las tantas acertadas letras del cantante Joaquín Sabina que dice que las mentiras parezcan mentiras

El escenario político en el que nos movemos en Canarias me ha traído a la memoria una de las tantas acertadas letras del cantante Joaquín Sabina que dice que las mentiras parezcan mentiras. No deja de ser todavía más un deseo que una realidad, a la vista de las declaraciones que algunos de los dirigentes realizan un día sí y otro, también. Es, quizás, una de las razones por las que la gente de a pie de calle desconfía cada vez más de la clase política que prometió dar solución a sus problemas, aliviarles su vida y preparar un futuro mejor para sus hijos… Que las mentiras parezcan mentiras.

Los ciudadanos -entre los cuales me incluyo- asistimos atónitos al espectáculo que ofrecen los políticos -da igual la Administración a la que pertenezcan, desde el Gobierno hasta un ayuntamiento- desdiciéndose de las promesas electorales, deshaciéndose -si hace falta- de la propia ideología, traicionando -si es necesario- a los propios compañeros en un impúdico exhibicionismo público propio de programas de televisión denostados por todos.

¿De verdad merece la pena ser un mentiroso? ¿O un cobarde? ¿O traicionar a un amigo? Mantenerse en un cargo público, tener un minuto de gloria, cobrar un sueldo de todos los contribuyentes ¿merece la pena? Canta Joaquín Sabina: que ser cobarde no valga la pena. Pero lo cierto es que a algunos les vale. No sé si cuando estén a solas con su propia alma les gustará lo que ven, si tan poca autoestima tienen que ocupar un despacho les compensa desprenderse de sus valores; si creen que valen tan poco que se venden por un sueldo; si tan ruines se saben que disfrazan esa mezquindad con un cargo que les alabe su propia imagen en el espejo.

Les pareceré ingenuo, pero me pregunto cómo esas personas viven una vida plena sin desconfiar de los que les rodean, sin temor a ser traicionados, sin la angustia que les crea desconocer si volverán a ser comprados por una cantidad que merezca la pena. Me pregunto qué pensarán sus familias. Y los amigos. Si los tienen.

A otros -y hablo de mí- nos gusta ir por la calle y saludar a la gente sin agachar la cabeza, sin cruzar la acera, sin tener que ocultar nuestra vergüenza. Hay quienes no pensamos como Sabina, cuando dice que ser valiente no salga tan caro. Tener la conciencia tranquila, el alma en paz y el corazón en su sitio no sale caro. Servir al ciudadano que te ha votado -y al que no te ha votado, también- es una experiencia indeleble; defender tus ideas -y las de tu partido- acrecienta el vínculo que te une a los más débiles, a los más desfavorecidos, a todos aquellos a los que juraste defender; estrecha la lealtad con los que, como tú -como yo- creemos que las verdades no tienen complejos y que ser cobardes no vale la pena. Y así discurre la vida política en Canarias. Algunos nos aferramos a nuestros valores -la lealtad, la verdad, la libertad, la honradez y la honestidad- contra viento y marea, contra la traición y las conspiraciones. Mantenemos intacta nuestra vocación de servicio público. Nos produce tristeza que los ciudadanos vean mermados sus derechos por quienes gestionan -y no precisamente bien, ni con eficacia- sus intereses con mentiras y traiciones. Por quienes, como diría Sabina, se han dejado comprar por menos de nada.

*Cabeza de lista del PSOE de La Laguna y concejal

TE PUEDE INTERESAR