Las dos únicas cosas que no podrás cambiar son el pasado y el hecho de que todos nosotros, tarde o temprano, moriremos. El no asumir esto genera resentimiento, palabra cuya etimología significa “volver a sentir”. ¿Volver a sentir el qué? El dolor de aquella ofensa, el duelo de aquella pérdida, la frustración de aquel objetivo que no conseguido…
Si tomas conciencia de queaunque experimentes todo el sufrimiento del mundono vas a poder cambiar el pasado te estarás abriendo a entrar en la paz, lo que por lo general sucede por vía del perdón. Lo de “perdono pero no olvido” es una estafa, puesto que el verdadero perdón por supuesto que no conlleva amnesia: me acuerdo de aquello, pero me acuerdo de aquello sin que me duela y sin que me genere deseos de venganza.
También puede darse que haya cosas en el ahora que no asumas que puedes cambiar cuando quieras: tu trabajo, el lugar en el que vives, tu pareja… Acaso te sorprenda esto que te digo, pero es así: absolutamente todo lo que no sea el pasado y el hecho de que moriremos puede ser cambiado, sólo que ello conlleva un precio que no siempre estamos dispuestos a pagar. Por eso entramos en un estado emocional denominado resignación: “volver a firmar” aquello que me mantiene atado a lo que no deseo. La buena noticia es que se puede salir de la resignación por medio de la acción, lo que nos lleva a vivir la ambición positiva de cambiar aquellos aspectos de la realidad que no son satisfactorios.
Resentimiento es pensar que el pasado cambiará con mi dolor. Resignación es experimentar dolor ahora por lo que firmé en el pasado. Paz es aceptar que no puedo cambiar lo sucedido. Ambición positiva es trazar un plan para introducir cambios que me saquen de donde estoy para llegar a donde deseo estar.
Tu futuro empieza hoy. ¿Qué eliges hacer?
