
Resignación y enfado. Así puede resumirse el estado de ánimo de los comercios de la avenida Tres de Mayo que llevan sufriendo desde hace ya dos semanas las protestas del sector del taxi. Aunque comprenden y respetan el derecho de los taxistas a manifestarse, que lo hagan en las fechas de mayores ventas del año no deja de ser, además de una molestia, un grave perjuicio y condicionante para lo que es la facturación de todo el año. Y es que, tal y como recuerdan desde la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), para el pequeño comercio estos tres días “prácticamente se decide todo, de lo que se venda estos tres días va a depender buena parte de la tesorería del año”, explicaba su secretario general, Abbas Mounjir. Fauca lamenta el daño que al comercio de la zona centro está suponiendo la protesta de los taxis: “Se colapsan las entradas de la ciudad y se hace mucho más difícil llegar al centro, y eso hace que la gente se vaya a otro sitio”.
Ayer ese colapso se volvió a dejar notar en Tres de Mayo. Los taxis volvieron a ralentizar el tráfico en los alrededores de la zona comercial, aunque en estas fechas el atasco es una mezcla de las compras de última hora y de los taxis circulando a una velocidad extremadamente lenta. Atendiendo a las cifras de la Policía Local, unos 95 taxis secundaron el segundo día de protestas, el 10% de la flota de la capital. Según los propios taxistas, el número total de coches llegó a los 200, “el mejor día de todos”, un número al que llegan sumando los coches fuera de servicio, los que estaban en servicio, pero en la zona, y los que circulaban con dos conductores y taxímetro en marcha. Nada más terminar la protesta, los accesos a la ciudad aparecían completamente despejados, los mismos que minutos antes presentaban circulación lenta. El corte de calles adyacentes a Tres de Mayo, al igual que el lunes, ayudó a que no hubiera momentos de gran acumulación de vehículos en la zona comercial. Una zona en la que pequeños y grandes centros comerciales sufren las protestas. Llamaba la atención ver cómo la gasolinera de la rotonda de La Salle apenas tenía coches repostando, situación que confirmaron desde la propia estación que se había mantenido toda la tarde. Otro de los negocios de la zona, el Estanco Cambullón, sufre con resignación la protesta. “Claro que nos está afectando, generando incomodidad entre los clientes, a los que les cuesta mucho llegar hasta aquí”, explica José, uno de sus responsables. Mientra los taxis no paran de tocar la bocina en el exterior, en el estanco propietarios y clientes coinciden en lo molesta que resulta la situación. Entienden la protesta, pero “si ellos tienen derecho, nosotros también, y no queremos que nuestro negocio se vea afectado”. Desde una de las calles adyacentes a la avenida que fue cortada, Nicolás, propietario de la Relojería Trujillo, reconocía que había habido menos tránsito en la calle al estar cortada. “No podemos hacer nada, esto lo tiene que solucionar el Ayuntamiento, pero lo que no parece lógico es que para solucionar un problema se tenga que fastidiar al resto”. “Qué pensarían si nosotros nos pusiéramos delante de las paradas a bloquear a los clientes”, se pregunta.
Frente a los pequeños comercios, los dos grandes centros comerciales, El Corte Inglés y el de 3 de Mayo. En el primer caso, su director, Álvaro Rojas, mostraba ayer su preocupación por un conflicto que les está afectando seriamente. “Desde el más absoluto respeto a su derecho a manifestarse, lo cierto es que nos están causando un perjuicio importante porque son épocas de alta afluencia”. Insistió Rojas en que están en su derecho de reclamar, “pero están perjudicando a otros trabajadores”. Además, “no es bueno para la ciudad y mucho menos para el comercio”. Rojas reconoció que la caja se va a ver afectada por estas protestas, pero sobre todo “la imagen de la ciudad”, porque “la gente se va a ir a comprar a otro sitio”.
Desde el Centro Comercial 3 de Mayo, su gerente, Alfonso de la Fuente, también reconoció la afección que está teniendo la protesta. “Nuestros clientes, aunque no han dejado de venir, sí es cierto que están teniendo más complicaciones de las ya habituales en estas fechas para acceder”. Al igual que Rojas, respeta el derecho de los taxistas a manifestarse y confía en que les afecte lo mínimo posible.
Miguel Ojeda, presidente de Élite Taxi, una de las asociaciones convocantes, pidió mil disculpas a los comerciantes, pero señaló que a quién tienen que pedir cuentas es al Ayuntamiento. Ojeda calificó la movilización de ayer como la mejor de las hasta ahora convocadas y avanzó que la prevista para hoy “no hay quien la pare”. Ante la posibilidad de que el día de la Cabalgata continuaran con la movilización, admitió que había sido una posibilidad, pero “bajo ningún concepto vamos a fastidiar ese día a los más pequeños”, afirmó.
