Addoor Sticky
educación

No hubo fraude en la matrícula del hijo de la vicedecana de Medicina

Tras la polémica sobre la posible picaresca del alumno, la Universidad sostiene que el joven, que no había logrado el acceso, tiene derecho a acogerse a un cupo del 5% para estudiantes con necesidades especiales
Fachada de la Facultad de Ciencias de la Salud, que se encuentra junto al Hospital Universitario de Canarias. Foto Andrés Gutiérrez

La Universidad de La Laguna (ULL) se ha visto salpicada por un presunto fraude en la matriculación de un alumno de la Facultad de Medicina, denunciado por otro joven. Al parecer, el denunciado asistió a clases sin estar matriculado e, incluso, llevó a los tribunales al propio centro académico por denegar su acceso por la cuota reservada a las personas con discapacidad (5% del total) el pasado curso. La Universidad reconoce que en el periodo académico 2015/2016 se registró una cierta irregularidad por parte de la Facultad de Ciencias de la Salud, pero confirmó a este medio que la matrícula en el presente curso académico se ha llevado a cabo de acuerdo a la normativa vigente.

La madre del alumno y vicedecana de Calidad en la Facultad de Medicina, Rubí Rodríguez, en declaraciones a DIARIO DE AVISOS, confirmó que su hijo ha accedido a la ULL por las “mismas vías que otros alumnos en iguales circunstancias, puesto que está todo dentro de la legalidad establecida”. Incidió en que la Facultad recoge cinco plazas para personas con alguna discapacidad o enfermedad y que su hijo obtuvo el tercer cupo. Del mismo modo, explicó que el joven padece dos enfermedades crónicas, una de ellas “con brote”, por lo que “no puede estar lejos de su casa y de su centro de hospitalización”.

Rodríguez informó de que en el artículo 26, del BOE número 38 de 7 de junio de 2014, se establece que se reservarán al menos el 5% de las plazas a alumnos con discapacidad, así como a “aquellos estudiantes que durante su escolarización hayan precisado de recursos y apoyos para su plena normalización educativa”, contemplado además en el Protocolo de la Universidad de La Laguna para alumnos con NEE (Necesidades Educativas Especiales)”. Afirmó que su hijo, Jorge Eduardo Gómez Rodríguez, a causa de las enfermedades que padece, ha necesitado ingresos hospitalarios en Primero y Segundo de Bachillerato y en el presente curso, habiendo precisado los apoyos citados en la norma, “siendo todo debidamente documentado en su solicitud de acceso a Medicina, y accediendo legítimamente”.

La secretaria general de la Universidad, Dulce Cairós, relató a este medio que la matrícula de este joven del presente curso se ha llevado a cabo siguiendo todos los procesos legales. Insistió en que, de acuerdo con el Real Decreto 412/2014 de 6 de junio, se establece una cuota para personas con discapacidad y aquellas con necesidades educativas permanentes, siendo este último el régimen por el que el joven estudiante se acogió a esta posibilidad. Confirmó que la ULL verificó la extensa documentación y que contaba con la validez necesaria. En estos momento, un total de 26 alumnos cursan sus estudios en la ULL accediendo por la cuota reservada para personas con discapacidad.

El problema recae en la situación vivida en el pasado curso académico, puesto que el estudiante solicitó entonces el acceso por esta vía, pero le fue denegado por la Universidad al estar fuera de plazo y no reunir los requisitos exigidos en ese momento. La familia de este chico llevó a los tribunales la situación, y, aunque el procedimiento judicial por vía administrativa está abierto, aún no hay una resolución firme. Previamente, el Rectorado revisó el expediente, a petición del joven, y el dictamen fue similar al primero.

En ese curso 2015/2016, otro joven, que quedó fuera de la lista, denunció a Gómez Rodríguez, ya que aseguraba que estaba asistiendo a clases en la Facultad de Medicina. Al parecer, y como detalló la Secretaría General de la ULL, esta situación se debió a que el Decanato de Medicina emitió una resolución -al parecer, sin validez legal- en la que se reconoce que las condiciones del estudiante pueden ser incluidas en el cupo para personas con discapacidad. Finalmente, tras el estudio por el Rectorado, esta resolución de Medicina fue anulada al entender que existían irregularidades. “El joven ni estaba matriculado, ni se examinó, que nos conste; de hecho, desconocemos si después de este dictamen siguió asistiendo a la facultad”, añadió la secretaria general de la Universidad.

Tras completar sus estudios de Bachillerato y aprobar la prueba de acceso a la Universidad (PAU) con un 11,04, el joven acusado del presunto fraude solicitó la admisión en el Grado de Medicina el pasado curso. En la convocatoria ordinaria se quedó sin poder matricularse. Sin embargo, su empeño le llevó a insistir, y en agosto de 2015, un mes después de conocer que se había quedado en el puesto 354 de la lista de espera, se dirigió al vicerrector de Estudiantes con la intención de iniciar el Grado alegando “problemas de índole médico”.

Al no obtener respuesta favorable del vicerrector, el estudiante acudió al decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Agustín Castañeyra, jefe directo de su madre. Menos de un mes después de la solicitud, este accedió a lo solicitado y el 28 de noviembre -con el curso empezado hacía dos meses- el hijo de la vicedecana solicitó poder matricularse por el cupo de discapacidad. En ese momento, otros alumnos en lista de espera en mejor situación conocieron que estaba asistiendo a clase y decidieron denunciar.

Así lo pusieron en conocimiento de la Secretaría General de la ULL, que tras estudiar el caso emitió un dictamen anulando lo decidido por Medicina. Sin embargo, pese a que esta resolución está fechada el 18 de febrero de 2016, el alumno continuó asistiendo a clase hasta finales de año, según aseguraron fuentes de la Universidad de La Laguna. En la actualidad, según la ULL, su situación ha sido regularizada y asiste a clases de Medicina correctamente matriculad.

TE PUEDE INTERESAR