
G. Gulesserian / K. Estévez Santa Úrsula / Los Realejos / Icod de los Vinos
Eran las 11.45 y en el bar Tijarafe, una cafetería de referencia en Santa Úrsula, reinaba una tranquilidad absoluta. Solo había ocupadas un par de mesas dentro y otras tres fuera. Un grupo de amigos que hablaba de fútbol, una pareja que tomaba café y se miraba, y otra más joven, con un perro, que saludó a varios conocidos que pasaban por el lugar.
Se extrañaba el revuelo diario de este establecimiento y el de otros años, cuando la administración de lotería que está justo al lado, en el número 5 de la Carretera Provincial, y que lleva el mismo nombre, vendió números que resultaron premiados en sorteos tan señeros como el del Niño.
Eso no ocurrió ayer. Al menos hasta pasado el mediodía, ya que nadie sabía que allí se había vendido por máquina -dato que se comprobó después- un décimo del número 95.379, premiado con 750.000 euros por serie y 75.000 euros al décimo.
Los empleados del bar intentaban localizar sin éxito a los dueños hasta que pasadas las doce del mediodía llegó una de las empleadas, Esmeralda Rodríguez, también sorprendida por la noticia. “Es una satisfacción enorme que te nombren aunque sea”, declaró.
Quince minutos después apareció su compañera de trabajo Marilyn Correa y el bar comenzó a llenarse de gente. Algunos de los presentes daban por hecho que la suerte había llegado a Santa Úrsula, otros lo preguntaban, mientras que los más cautos apenas si se atrevían a insinuarlo. “El local está cerrado, pero parece que cayó algo aquí”, decían.
A medida que la calle se poblaba de vecinos, la alegría de Marilyn y Esmeralda aumentaba, pero fue aún mayor cuando un miembro autorizado de la delegación provincial de Loterías del Estado llegó con el cartel que corroboraba que allí se había vendido parte del segundo premio. La identidad del afortunado seguía sin conocerse hasta la tarde.
Diferente panorama fue el que se vivió en La Cruz Santa, en el municipio Los Realejos, donde también tocó un pellizco del Niño. Fue en la Administración El Perón, en la que por fuera había un cartel que rezaba: “¿Lotería del Niño. Y si toca aquí?”. Y tocó.
Revolución
Para este núcleo fue una verdadera revolución la noticia. Los vecinos compartían la misma emoción que Yurena Hernández Fariña, la esposa del dueño del local, Antonio Pérez Luis. “Estaba tomando un café en casa de mi madre cuando los conocidos empezaron a llamarme para avisarme de que había vendido parte del segundo premio”, comentó. Un rato más tarde se lo confirmaron desde la delegación. Tanto ella como su empleada Sara Trujillo Hernández fueron casi corriendo al local, donde ya esperaban varias personas. “Yo soy novata en esto y tengo una alegría tremenda”, repetía la joven.
Pasadas las 13.00 horas y aunque su marido no había llegado, Yurena abrió una botella de sidra para brindar con los presentes. Hasta el chófer de la línea de guaguas 352 se hizo eco de la celebración: tocó fuerte la pita al pasar por la fachada del local e hizo temblar del susto a unos cuantos.
El establecimiento, que se estrenó en dar un premio de estas características , cumple el 4 de abril cinco años. “Ahora solo falta conocer al afortunado. Queremos saber si es una persona que lo necesita”, coincidieron Yurena y Sara.
Solo un décimo del segundo premio del Sorteo Extraordinario del Niño se vendió en Icod de los Vinos; un único afortunado se llevó los 75.000 euros; pero la fiesta que se armó ayer al mediodía en la administración Fresa y Nata, en el popular Bar Chano del barrio de La Mancha, daba la impresión de que fue mucho más que eso: traca y sidra para celebrar con los parroquianos la venta del boleto de máquina premiado.
En cuanto se hizo público el origen del décimo ganador, este periódico se puso en contacto con el propietario de la administración, José Luis Mesa, que desconocía la noticia. Su alegría la contagió a todo el que pasaba a comprobar si la suerte le había acompañado. “Ahora me estoy tomando una tila, porque estoy nervioso, todavía no lo creo”, contó Mesa antes de sacar los vasos y las botellas para brindar. En 2015 su administración vendió un décimo del quinto premio de la Lotería de Navidad, y “ayer un vecino se hizo con cinco aciertos de una Bonoloto”, apuntó. Ahora repite la alegría, y lo festeja igual que en aquel momento. “Ojalá que le haya tocado a alguna persona con necesidad”, añadió.
Para Mesa, dar este premio significa también “incrementar las ventas y fidelizar a los clientes del Norte, para que no se vayan al Sur a comprar la lotería”. Este premio representa también un síntoma de que su negocio va creciendo. “En el Bar Chano, te tomas un cortado y te puedes llevar miles de euros también”, dijo mientras que, de fondo, el sonido de una traca no dejaba oír las risas.
Dos veteranos y un receptor de lotería novato en dar premios importantes
La Administración Número 1 de Santa Úrsula ya tiene experiencia en entregar premios del Niño. La primera vez fue hace 25 años y también dio un segundo premio con el número 23.223. En 2014 repartió un cuarto de la lotería de Navidad; en 2012 y 2014 otorgó premios de la Lotería Nacional; en 2009, de La Quiniela; en 2008, 2007 (en dos oportunidades), 1999 (también por partida doble) y 1998, de La Primitiva. En este último año el premio fue de 901.518 euros. Otro importante fue el de la Bonoloto en 2006, con un total de 383.809 euros. Por su parte, la suerte ya ha hecho de las suyas en la administración Fresa y Nata, ubicada en el Bar Chano de Icod, y que solo lleva abierta dos años: en el Sorteo de Navidad de 2015 vendió un quinto premio y ahora repite, con un segundo en el del Niño. El jueves un vecino se llevó una Bonoloto con cinco aciertos. El único novato de los tres es el receptor de la Cruz Santa que ayer debutó con el segundo del Niño.
