Fotos FRAN PALLERO Y SERGIO MÉNDEZ
La Piscina Acidalio Lorenzo de Santa Cruz de Tenerife reabrió sus puertas el pasado sábado con la celebración de una competición en la que tomaron parte unos 300 deportistas, tras las obras de mejora realizadas durante los últimos ocho meses. Sin embargo, fue ayer cuando pasó su segunda y gran prueba de fuego con la apertura intensiva para los usuarios habituales (más de 2.600 abonados), las distintas escuelas municipales, los cursos de natación de diferentes niveles y los entrenamientos de los deportistas de los cuatro clubes que han sufrido el exilio a otras instalaciones.
El resultado de los trabajos realizados casi durante ocho meses ha llevado a contar con una instalación deportiva moderna, adaptada a la reglamentación en lo relacionado con el sistema de desbordamiento, recirculación y retorno del agua y número de duchas, así como en la parte deportiva ajustándose a la normativa aplicable a las piscinas de competición, en cuanto a ancho y profundidad de las calles y alumbrado, que había quedado obsoleto con el paso del tiempo. Esta infraestructura, que cumple 53 años, necesitaba una remodelación urgente para corregir determinados problemas, como la baja temperatura del agua o las piletas no reglamentarias.
El más importante ha sido resolver la constante pérdida de agua del vaso principal, lo que permitirá un notable ahorro económico, la mejora de la gestión y su uso, al erradicar tanto la reposición continua de agua y su tratamiento, facilitando el mantenimiento de la temperatura del agua con la instalación de una manta isotérmica.
Con una inversión de más de 1,3 millones de euros sufragados íntegramente con fondos del Ayuntamiento, la Piscina Municipal Acidalio Lorenzo ha visto tras su actualización cómo el vaso de 50 metros ha visto ampliadas sus dimensiones, pasando a contar con 25 metros de ancho, con lo que podrá ser dividido en 10 calles de 2,5 metros cada una (anteriormente, de 2 metros) con una profundidad constante de 2 metros. Además hay que destacar los nuevos rebosaderos, que disipan el oleaje que se genera dentro de la pileta. Pero también permitirá que se use de forma transversal, convirtiéndose en una piscina de 25 metros de largo con 20 calles. Asimismo, se ha suprimido el antiguo foso de saltos adyacente con que contaba la piscina de 50 metros y en su lugar se ha ejecutado un tercer vaso de 25 por 4,5 metros, con 1,2 de profundidad y dos calles. Esta nueva piscina será accesible mediante rampas y podrá ser utilizada de forma independiente. La instalación acuática se adecuó a la normativa vigente sobre accesibilidad y supresión de barreras, disponiendo entradas al vaso principal mediante grúa para piscina, así como escaleras adaptadas de acero inoxidable. Los trabajos incluyeron una notable mejora en la iluminación exterior.
Satisfacción general
Como niños con zapatos nuevos. Las caras de satisfacción de muchos usuarios era evidente. La mayoría de las personas abordadas reiteraron ayer que era una reforma muy necesaria y demandada, sobre todo en el vaso principal, y en ese sentido se ha dado “un gran salto de calidad en cuanto a las piscinas se refiere”.
Sin embargo, algunos lamentaron que no se hicieran mejoras en los vestuarios y otras dependencias que también son importantes en la instalación. En general, todos se mostraron muy satisfechos y esperan que continúen las mejoras en los próximos años.
“Es cierto que no se han arreglado otras muchas cosas, pero entonces la piscina habría estado cerrada más de un año”, aseguró Diego, un deportista habitual. Sin embargo, Ángela, otra asidua de la instalación con problemas de movilidad, evaluó positivamente las mejoras en la piscina y los accesos al agua, pero lamentó que no se mejoraran las rampas de acceso a la instalación. “El camino de acceso principal está roto, descuidado desde hace años, y para las personas con dificultad y movilidad reducida es un peligro. Nos obligan a dar un rodeo para poder entrar”, manifestó.

