
El 11 de marzo de 2011 un terremoto de 9.0 en la escala de Richter cambió la vida de miles de personas en Tohoku, noroeste de Honshu, la isla más grande del archipiélago japonés, que se divide en seis prefecturas: Aomori, Iwate, Akita, Yamagata, Miyagi y Fukushima. La catástrofe, sin precedentes, acabó con la vida de otras 20.000 personas. Al terrible terremoto se sumó un tsunami y el accidente nuclear de la central de Fukushima Daiichi. Todo lo que conocían sus habitantes, desapareció en tan solo 24 horas. Solo el recuerdo de lo que fue se quedó plasmado en la celulosa, en la fotografía.
Las imágenes que cuelgan hoy de las paredes del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, y que se mantendrán hasta el 16 de febrero, pertenecen a nueve fotógrafos nipones que retrataron la vida cotidiana de este pueblo entre 1940 y 2011. “Tohoku era un lugar donde se respetaba a la naturaleza y a la auténtica cultura japonesa”, apostilló ayer en la presentación de la muestra, la subdirectora de la Fundación Japón en Madrid, Keiko Ozaki. La inauguración tomó ayer el centro de arte a las 20.00 horas. “Esta exposición coincide con el inicio del año y con la llegada de la nueva junta”, señaló el presidente del Círculo, José Jimenez Valladares.
Se trata de una muestra itinerante, que ya ha recorrido varios países, y ha sido alojada en museos y centros culturales. “Desde la Fundación Japón agradecemos la oportunidad para divulgar nuestra cultura, es un placer traer por primera vez esta muestra a Tenerife”, apuntó Ozaki. La muestra se completará con un mes de actividades y talleres relacionados con la cultura japonesa.
Talleres y actividades para completar la muestra
El Círculo de Bellas Artes de Tenerife completa la exposición con un amplio programa de actividades que, en su conjunto, buscan aproximar la cultura y las tradiciones del pueblo nipón, actividades en la que se incluyen talleres dedicados a furoshiki, origami, vestimenta tradicional, literatura japonesa, caligrafía y cine japonés.
