
La protagonista de esta historia es Nardya Miller y tiene 25 años de edad. La australiana ha sufrido fibrosis quística toda su vida, por lo que hace dos años decidió someterse a una operación porque estaba “harta de luchar en una batalla sin fin”.
Su cuerpo ha rechazado el doble trasplante de pulmón que recibió en 2014 y que pensó que le salvaría la vida. Tras ser trasladada a cuidados paliativos, Nrdya necesita una máscara de oxígeno las 24 horas del día, pero ha querido publicar en la red social Instagram un mensaje: “Quizás te conozco de toda la vida, quizás solo desde hace diez años, quizás te conozco desde hace poco, pero en solo una semana no volveré a saber de ti, nunca volveré a ver tu cara, nunca volveré a hablar contigo, tocarte o cogerte. Pero siempre te amaré, a ti y nuestra amistad”. “Las cosas no salen siempre como planeas, habrá cosas que nunca tendré, sitios que nunca viviré para conocer, pero os estaré viendo, siempre, sonriendo, porque estuve allí. Nunca desistiré. Como nunca lo he hecho. Os ruego que viváis vuestra vida al máximo”.
