
Charlotte Szakacs y Attila recibieron la peor de las noticias. Pocos días después de haber sido padres, su bebé padecía una translocación cromosómica tras percibirla en una exploración a las 20 semanas de embarazo, algo que conllevó a su muerte. Sin embargo, esto no impidió que los padres pasaran el tiempo con su hija durante varios días tras el fallecimiento.
Según el diario ‘The Sun’, cuando Evyln, así se llama el bebé, nació en diciembre de 2016, tenía el cerebro subdesarrollado, las vías respiratorias en la nariz y en los pulmones eran demasiado estrechas y, del mismo modo ocurría con la vena aorta, la arteria principal que conecta con el corazón.
Los doctores vieron imposible una intervención quirúrgica en el corazón para mantener a la pequeña con vida y finalmente falleció en los brazos de sus padres el 10 de enero en Reino Unido.
“Cuando recibimos la noticia sobre la exploración de las 20 semanas, Attila y yo nos vinimos abajo. Creo que lo pasamos peor ahí que cuando la perdimos porque en ese momento no sabíamos qué significaría aquello”, explicó la madre.
Evlyn fue trasladada el 10 de enero y su madre nunca la vio tan calmada. “Pudimos cogerla y abrazarla adecuadamente por primer vez durante una hora antes de que la desconectasen”. Durante el proceso del duelo,los padres de la criatura permanecieron en el hospicio durante 12 días mientras Evlyn estaba congelada. Esto les permitió pasar el tiempo con su bebé incluso sacándola de paseo, algo que muestran orgullosa a través de sus perfiles en las redes sociales.
