
La Fiscalía pide un total de 42 años de prisión para David Batista, el varón que desde hoy será juzgado en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por la muerte de la que fuera su pareja sentimental durante cuatro años, Laura, fallecida el 10 de julio de 2015 después de que Batista, presuntamente, la rociara con gasolina y le prendiera fuego en un establecimiento de la calle Real, en Santa Cruz de La Palma, donde ella trabajaba. En su escrito de conclusiones provisional, el Ministerio Público considera probado que el hoy acusado es autor de un delito de asesinato, por el que se solicitan 25 años de prisión; otro continuado de amenazas, penado con dos años de cárcel, y un tercer delito de incendio con peligro para la vida e integridad de las personas, con pena de 15 años, lo que arroja un total de 42 años de cárcel.
En un esquema clásico de los malos tratos, fue la no aceptación por parte del encartado de la ruptura sentimental, acaecida dos meses antes del día de autos, el desencadenante de una oleada de mensajes amenazantes que finalmente condujeron a un crimen especialmente violento por sus características, no en balde se produjo durante la mañana de un día laboral en la calle principal de la capital palmera y en presencia de numerosos testigos. Para la Fiscalía, está igualmente probado que el acusado tenía la voluntad de acabar con Laura, fallecida al poco de ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General de La Palma con el 95% de su cuerpo afectado por el fuego.
“Tic tac… tic tac… tic tac… cuanto más tarde… más arde”
Fueron un total de 112 mensajes amenazantes desde el 16 de junio de 2015 hasta la misma mañana del 10 de julio de ese año, cuando se perpetró el crimen. Entre ellos, varios aludían ya al fuego. El último lo envió a las diez y cuarto de la mañana de ese día: “La verdad que es una pena poner a dos familias de luto por lagarta”.
