El Ayuntamiento de Santa Cruz cerró 2016 con un remanente de tesorería positivo, o lo que es lo mismo, con una liquidez de más de 55 millones de euros, un dinero que, como recordó ayer el concejal de Hacienda de Santa Cruz, Juan José Martínez, no podrá ser destinado ni a gasto ni a nuevas inversiones porque la ley de estabilidad presupuestaria no lo permite. “Solo podemos destinar este dinero a la reducción de deuda, algo que en Santa Cruz ya no es una prioridad, o al pago de facturas atrasadas, que tampoco es un problema porque estamos prácticamente al día”.
Según detalló Martínez en la presentación de los datos del cierre de cuentas, “la deuda municipal representa el 27% del presupuesto, muy por debajo del límite máximo del 75% que permite la ley”. A pesar de ello, “hemos destinado 17 millones del remanente a cancelar las amortizaciones de varios préstamos que se cumplían este año”. Esta operación ha dejado la deuda municipal en 57 millones. “Cada chicharrero ve reducida su mochila de deuda en 83 euros, porque lo que debe el Ayuntamiento también lo deben los vecinos”, añadió el edil. El resto del dinero quedará como fondo de liquidez.
“Tenemos un buen colchón para ir haciendo frente a los pagos. Hay que tener en cuenta que los ingresos no van al mismo ritmo que los gastos, y con este colchón podremos hacer frente a nóminas, facturas atrasadas o cualquier otro inconveniente”, añadió. El informe de las cuentas revela que la ejecución del presupuesto municipal superó el 80%, mientras que en lo que a la regla de gasto se refiere, cumplió con la estabilidad presupuestaria.
Martínez admitió que la buena marcha financiera del Ayuntamiento permitirá plantear nuevas bajadas de impuestos, algo que ya se está estudiando.

