
El partido entre el Olympique de Lyon y el Besiktas, ida de cuartos de final de la Europa League, comenzó este jueves con casi una hora de retraso por los incidentes entre aficionados de ambos equipos, fuera y dentro del campo, que terminaron con una invasión del terreno de juego de seguidores que buscaban protección ante el conflicto y lanzamiento de objetos. Una imagen horrible para el mundo del fútbol.
Pero allí estaba el árbitro español Mateu Lahoz y tuvo una grandísima idea para que los jugadores dieran ejemplo a sus aficionados más conflictivos: obligó a los jugadores a saludarse y abrazarse en el centro del campo.
