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cultura

El lenguaje de los mimos

José Piris, discípulo de Marcel Marceau, estrena hoy en Garachico la obra ‘Ángeles sin alas’, junto a su compañía Mimox
José Piris es fundador y director de la Escuela Internacional de Mimo de Madrid y de la Escuela Nouveau Colombier. / Andrés Gutiérrez

José Piris habla el lenguaje de los mimos, lo domina tanto como el castellano y lo utiliza en su día a día. Su gran conocimiento sobre ese idioma, que es el del cuerpo mismo, le hace tener un ojo clínico, un oído absoluto y un olfato de perro para descubrir quién, de natural, vive en la pantomima, la tragedia o el drama. “La mímesis es un idioma poderoso. Eso que haces ahora es pura pantomima”, se apura a decir entre risas, mientras el móvil cae al suelo y la periodista se inclina junto a él. La entrevista parece más una película de Charles Chaplin. Nos invita a participar en uno de sus cursos, “para perfeccionar la técnica”, ironiza.

Piris, discípulo de Marcel Marceau y de los pocos españoles que posee el título honorífico de la escuela del reconocido artista francés, se encuentra ahora en Tenerife junto a su compañía Mimox para estrenar hoy, en el marco del I Festival Internacional de Mimo de Canarias, en Garachico, su espectáculo Ángeles sin alas. “Nosotros seremos los ángeles sobre el escenario del antiguo convento de San Francisco, a las 20.30 horas. Esta obra, que sorprenderá a los asistentes, habla sobre cómo el sistema te hace creer que tú tomas las decisiones que quieres, pero te inoculan, te condicionan desde el colegio o desde tu casa para tomar, finalmente, las decisiones que ya están tomadas. Es el juego del gran marionetista y la marioneta que se da cuenta de que alguien está decidiendo por ella”, apunta el director.

Se trata de un espectáculo coral, con cinco intérpretes en la escena, que hablará sobre las modas, la dependencia, la política, la corrupción, los medios de comunicación y la justicia. “El discurso del mimo debe motivar que el público y el artista cuestionen las realidades. El efecto que provoca debe ser siempre revelador”, sentencia.

En este sentido, cuenta Piris como anécdota que en un espectáculo de Marcel Marceau, “en un país latinoamericano durante un período político dictatorial”, el mimo se vistió de Bip -su personaje más conocido, de camisa de rayas y cara pintada de blanco- y representó al conocido hombre dentro de la caja, hoy convertido en cliché. “El público vio la metáfora: esa caja no era más que la prisión en la que se había convertido su país. Él hizo esa representación en el lugar justo de lectura. En medio de la obra, la gente se levantó y comenzó a cantar el himno nacional”, cuenta. Espera que el espectáculo de esta noche dé pie al debate. Como mínimo.

José Piris /Foto: Andrés Gutiérrez

José Piris es hoy uno de los máximos exponentes del mimo contemporáneo. Un auténtico maestro, creador de la Escuela Nouveau Colombier. “Vengo del mundo de las artes plásticas y he recibido una valiosa herencia artística de toda mi familia”, comienza su relato. Estudió diseño y siempre le interesó el mundo de las performances. “Con 18 años me fui a Italia y allí empecé en la Escuela de Bellas Artes a investigar sobre el lenguaje del cuerpo; eso me llevó finalmente a Estados Unidos”. A su vuelta a España estudió escenografía y eso le lanzó directamente al teatro. “Fue en ese momento cuando me enamoré del cuerpo como lenguaje expresivo. Entonces monté una pequeña compañía experimental y amateur que fue ganando proyección”. Esto le llevó a conocer un día a Marcel Marceau durante un curso. Tendría 23 años cuando consiguió una beca para proseguir sus estudios en la escuela del francés. “De 42 alumnos que entramos, obtuvimos el título honorífico solo tres. Era una escuela de alto rendimiento, muy exigente, pero yo tenía muy claro que quería continuar en ese lugar”.

Con el título debajo del brazo, fundó en Madrid la Nouveau Colombier. “En esta escuela planteamos una pedagogía contemporánea, del siglo XXI. Aquí mezclamos tres corrientes diferentes: la de Marcel Marceau, la de Etienne Decroux y la de Jacques Lecoq”. Enseñan al medio centenar de alumnos inscritos hoy, que llegan de todas partes del mundo, la gramática del lenguaje del mimo contemporáneo. “Esto nos permite catapultarnos en un renacimiento del mimo, que muchas veces está lleno de clichés. Hay que tener claro que el mimo no es teatro gestual o teatro del cuerpo, hay diferencias con el clown, con las máscaras”. El mimo es, según apunta, la conjugación de todo eso.

“Si ves un ensayo de mi escuela, puede parecerte más una clase de danza”. No cabe duda. Buceando en escuelanouveaucolombier.es se pueden descubrir esas clases en vídeos. Los alumnos, con Piris liderando, se transforman en pájaros, o quizá ángeles; buscan una puerta siguiendo el tacto de una pared que no existe, o parece que nacen en un parto sobre el escenario. “La mente del espectador comienza a entender que el cuerpo puede representar otra cosa, puede ser un símbolo”.

Piris y los componentes de Mimox se encuentran muy ilusionados con el Festival Internacional de Mimo de Canarias, que se desarrolla en su primera edición desde ayer y hasta mañana. “Es el único en toda España con estas características”, subraya. Considera que la apuesta de sus productores Ezequiel Barrios y Carlos Castañeda es “arriesgada”, pero que contribuye a conseguir su objetivo: “Crear un tejido artístico y de público, para que no piensen en mimo y vean al cliché”, finaliza.

Mimox. / Foto: A.G.

Mimox, una compañía que se hace popular

La compañía Mimox, que dirige José Piris, estrenará hoy su obra Ángeles sin alas. Sobre el escenario del antiguo convento de San Francisco, en la Villa y Puerto de Garachico, a las 20.30 horas, subirán Cristina Collado, Pula Vera, Carlos Varela, Deirdre Lucas y el propio Piris.

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