
Por Martín Rivero
Angola, al sur de África, no puede ocultar que es un país que vive, respira y suda música y danza por todos sus poros. La simbiosis actual de los ritmos y sonidos, que se remontan a sus más ancestrales tradiciones, han convertido a este país emergente, que se mantiene gracias al petróleo y los diamantes, en un laboratorio de nuevos géneros músicas y bailables que han sido capaces de exportar al mundo para que los disfruten y practiquen millones de seguidores en Europa y Estados Unidos. Kizomba [fiesta] o Kuduro [culo duro], son experimentos mestizos de ritmos con mucha sensualidad, intensidad y guiños afro que resultan muy familiares en los clubs y escuelas de multinacional del baile que no tiene fronteras.
Son creaciones coreográficas que contagian hoy al mundo con desenfreno viral incontrolable y que han nacido en esta modesta excolonia portuguesa que linda con cuatro países [Namibia, República Democrática del Congo, República del Congo y Zambia] y que está bañada por el océano Atlántico, que da nombre, precisamente al auditorio en el que se celebró, recientemente, el Angola Vis a Vis, una iniciativa de Casa África, que cumple su octava edición, con el objetivo la difundir en España las músicas africanas emergentes.
Los artistas angoleños participantes en esta convocatoria coincidían en que la música y el baile, una pareja indisoluble en este país con fuerte influencia cultural lusitana y caribeña, habían obrado el milagro de hacer sonreír a su pueblo después de haber vivido una cruel y larga pesadilla que concluyó hace relativamente poco tiempo, en 2002, tras cuarenta años de descolonización y guerra civil. Pudiera decirse que las heridas de un período muy convulso fueron cicatrizadas, en la hora de la reconciliación nacional, con la medicina del canto y el baile. Nada pudo contra la vocación de este pueblo, con mucha influencia de Brasil y el Caribe, de conservar sus atavismos musicales. Ni siquiera el dominio portugués que trató de extinguir las señas de identidad culturales de los angoleños hasta el punto de eliminar de las programaciones de la radio los géneros musicales tradicionales del país conocidos como kilapanda, belita, merengue angolano o el semba, el ritmo más popular que antecedió a los bailes que dominan ahora la escena local y que popularizan la marca Angola en el exterior. Los angoleños, bailarines de nacimiento, se las ingeniaron en los años sesenta para burlar el intento portugués de aniquilación de su cultura musical y reunían dinero para adquirir emisoras de onda corta con el fin de sortear la censura y captar emisoras de Zaire y Congo en las que se escuchaba su música africana.
En la década de los 80 la sociedad angoleña experimenta una eclosión liberadora musical y nace con mucha pujanza un movimiento joven en los musseques [barrios de la periferia sin asfaltar que constituían la transición entre el mundo rural y el urbano] que recicla sus bailes y su música creando, con influencias de la colonia de militares cubanos en el país y de las conexiones históricas con Brasil, géneros nuevos como e kizomba y el kuduro, que se caracterizan por una fuerte carga de energía, frenesí, erotismo y sensualidad, que se complementan con letras de concienciación social en las que no falta la picardía, el humor callejero o el intimismo más espiritual. Todo ello con una constante inquietud por la recuperación de una personalidad nacional que intentaron arrebatar a los angoleños durante la presencia portuguesa en el país.
Este magma de fervor nacionalista fue casi un denominador común en la doble sesión de actuaciones en vivo organizadas por Casa África y la SGAE en el Cinema Atlántico de Luanda, con la atenta colaboración del Ministerio de Cultura de Angola, para que los representantes de importantes festivales de worldmusic de España [Pirineos Sur, La Mar de Músicas, Etnosur, Fuerteventura en Música. Mumes, Imagina Funk y Canarias Jazz & Más Heineken] y los programadores Radiation, Salan Producciones y Diputación de Jaén, pudieran elegir las dos bandas que el verano de este año girarán en dicho circuito en territorio español.
Los ganadores de la muestra, coordinada por la productora Dr Zhivago, en la que intervinieron en vivo doce formaciones previamente seleccionadas entre unos doscientos inscritos, fueron: Elenco da Paz [derroche de energía y acrobacias con bombardeo de mensajes de activismo social] y Toto St [cantautor intimista virtuoso de la guitarra y arropado por una banda de excelentes músicos con predominio de una excelente percusión].
Los festivales españoles opinan sobre los sonidos de Angola
Luis Lles [Director del Festival Pirineos Sur]: “Es siempre muy difícil extraer conclusiones de una estancia de cuatro días en un país. Pero creo que la Cesaria Évora lo resumía muy bien cuando interpretaba la canción Angola, que terminaba con este aserto: “la paciencia de un resultado, un gran espectáculo de resistencia”. Pero Luanda fue también la luz más bella en un atardecer mágico. El Atlántico, en suma. Musicalmente, un perfecto y sereno equilibrio de tradición y contemporaneidad, de respeto a las raíces y ansias por beberse el futuro de un trago. Y de postre, el atracón visual de Kinshasa, tan viva, tan anárquica, tan hipnótica y mareante. Del caos como una de las bellas artes”.
-Juanra Canovaca [Director del Festival Imagina Funk]: “Vis a Vis es la experiencia más maravillosa que me ocurre cada año. Viajar a África s sentir, oír, oler, reír, llorar, querer… una explosión de sensaciones directas al corazón. Vis a Vis, la música como arma de paz”.
-Raúl Rivero [Director de Fuerteventura en Música]: “Me ha sorprendido el contenido social con el que los artistas angoleños escenifican el sentido de patria que necesitan comunicar… quizá con el propósito de alejar lo antes posible un pasado aterrador. Da lo mismo que sea soul, kuduro, étnico. Angola está presente en cada canción”.
-Unai Fresnedo [Director de Radiation]: “Lo que he podido ver y conocer de la escena y la música angoleña, durante el Vis a Vis, me ha descubierto un país lleno de música, con una gran tradición y muchísimo futuro si consiguen prolongar estos años de paz. Un país muy rico musicalmente y que, como todo África, ya está a la vanguardia de todo el arte”.
-Juan Salán [Director de Salán Producciones]: “Para los que nos dedicamos al mundo de la música, poder visitar un continente como África supone volver al tarro de donde salieron los más primigenios sonidos. Regresar de Angola es comprobar, de nuevo, que la música, principalmente, es una herramienta de comunicación, un catalizador de unión entre pueblos. Nada que ver como la vemos y la tratamos en el llamado primer mundo”.
-Juan Jaime Martínez [Jefe del Área de Cultura y Educación de Casa África]: “Angola ha sido una muy buena elección para celebrar esta octava edición del proyecto Vis a Vis. Coincide con el cuarenta aniversario de relaciones diplomáticas sólidas entre España y Angola y la música es una herramienta fundamental para celebrar la amistad y el buen entendimiento. En el marco de la gira que realizarán en julio los dos grupos seleccionados podremos disfrutar de la contemporaneidad, el activismo y la fuerza de Elenco da Paz, así como de la fusión de sonidos más tradicionales que nos traerá Toto St. La iniciativa es una oportunidad única para contribuir a la internacionalización de la música africana y fomentar su presencia en los escenarios españoles”.
David Garrido Casas [Coordinador Artes Escénicas y Musicales de SGAE]: “Solistas, dj, grupos, todos ellos reflejan una propuesta musical de lo más variada. Mezcla de estilos y sonidos tradicionales con la más moderna de las tendencias, que, en la profundidad de sus letras, reflejan un espíritu de lucha, concienciación social y sentimiento de pertenencia a un país y un continente”.
