No hubo espectáculo, ni movilización ciudadana, salvo algún curioso deambulando por la zona. Lo que se avizoraba como un hecho histórico solo lo fue por el despliegue policial y el corte de tráfico en las calles aledañas para garantizar que la pala excavadora de 24 toneladas de peso que en mayo de 2003 entró al teatro Atlante para derribarlo, saliera rápidamente y sin inconvenientes.
Y así fue. Hubo vecinos que ni siquiera se percataron de ello. Ningún integrante del Movimiento Atlante, un grupo que llegó a poner en vilo al grupo de gobierno y que todavía tiene procesos judiciales abiertos con el Ayuntamiento por este caso, se acercó al lugar.
La sorpresa para los allí presentes, personal del Ayuntamiento y las empresas Pejomar, propietaria del solar, y Asyota Asfaltos y Obras, responsable de retirar la maquinaria, fue que una pala que llevaba 14 años dormida, arrancó a la primera. Su estado no se correspondió con el nivel de deterioro del terreno, repleto de malezas, y con trozos de la estructura a punto de caerse. Del coloso del Atlante, solo quedan unas pocas ruinas.
Los preparativos se iniciaron el día anterior. Operarios de Asyota se encargaron de cambiar los filtros y de hacer las revisiones correspondientes. Fue necesario trazar dos líneas verdes paralelas para delimitar los puntos precisos por debía retirarse la pala, dado que el suelo no está firme y había riesgo de que se hundiera, explicó uno de ellos.
También hubo que colocar neumáticos para evitar que se produjeran daños en la vía pública que los trabajadores movían de forma constante a medida que la máquina avanzaba hasta que entró en el camión-grúa que la transportó.
Los primeros movimientos se iniciaron cerca de las 08.30. Pasadas las nueve, dos operarios entraron al solar con bidones de gasoil que vertieron en su interior y uno de ellos comenzó a moverla. Una hora después la tarea estaba finalizada.
La maquinaria que fue estrenada para la demolición del antiguo cine teatro nunca más se volvió a usar. Es un símbolo de una etapa que se acaba y de otra que comienza, si el Ayuntamiento cumple lo que prometió: construir allí un equipamiento cultural y educativo para use y disfrute de los ciudadanos.

