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Destierran la arquitectura tradicional en el turismo rural

El decreto aprobado por el Cabildo de forma inicial, que regula las condiciones de integración de las nuevas edificaciones destinadas a turismo en suelo rústico, apuesta por la “innovación arquitectónica”
Vivienda rural en Puntagorda. | P. J.

Los nuevos establecimientos turísticos que se construyan en La Palma sobre el suelo que está catalogado como rústico no podrán estar diseñados bajo los cánones de la arquitectura tradicional. Así se desprende de la ordenanza que acaba de aprobar de forma inicial el Cabildo y que recoge las condiciones de integración en el paisaje de las actuaciones turísticas alojativas en suelo rústico.

El documento, que ahora saldrá a información pública, tras ser aprobado solo por el grupo de Gobierno (PSOE – CC), es muy explícito en esta materia y señala como “premisa de partida”, que “la adaptación a un modelo de la denominada con fundamentos poco precisos arquitectutra tradicional no implica necesariamente ni de forma automática su integración paisajística”.

De ahí que frente al estilo tradicional de las edificaciones rurales, en esta ordenanza adoptan un criterio de “favorecer la innovación arquitectónica en el medio rural y de este modo alejar la integración paisajística de posiciones excesivamente conservacionistas, que identifiquen integración con un falso tradicionalismo y que pudieran ser interpretadas como rémoras a la innovación y al desarrollo de un modelo turístico diferenciado y de excelencia”.

Más adelante, en la concreción de esta premisa de partida, advierte de que a la hora de proyectar estos alojamientos, “se utilizarán, preferentemente, volumetrías sencillas, evitándose la imitación literal de la arquitectura tradicional y las construcciones vernáculas creadas con una función diferente”.

El consejero no adscrito, Dailos González, durante el debate sobre esta ordenanza, expresó su extrañeza porque en este documento solo se señale al estilo tradicional y no a otros modelos que pueden ser más agresivos contra el paisaje y generar un mayor impacto.

Para el consejero, esta situación muetra “una clara contradicción”, recordando que en el medio rural se han hecho “auténticas barbaridades arquitectónicas”. En cualquier caso, señala que este decreto parte de un documento como la Ley de islas Verdes, con la que ha mostrado su desacuerdo, justificando así su voto en contra.

El portavoz adjunto del Partido Popular (PP), Carlos Cabrera, cuyo grupo se abstuvo en la votación, no entró en detalles del expediente, conducta que afeó a González, porque es una cuestión, a su juicio, que se debía debatir en la comisión y no en el pleno. Pero sí fue crítico con la propia naturaleza del decreto.

“Somos expertos en la redacción de normas que impiden el desarrollo de la isla”, argumentó Cabrera, que teme que este nuevo documento sea una traba más para que se puedan poner en marcha iniciativas destinadas al turismo en el medio rural, en lugar de favorecerlas. En este sentido criticó que se haya hecho esta regulación a través de un decreto. “Hay otros sitios donde se ha hecho con otra fórmula frente a esta que se ha elegido, que como haya algún problema impedirá que salgan a delante los proyectos”.

El presidente del Cabildo, Anselmo Pestana, señala que se trata de un documento que está abierto a la participación ciudadana y a que se establezcan las modificaciones que se consideren oportunas. Además, destaca que al ser un decreto en manos del Cabildo es factible su cambio si se ve que no es operativo al estar en manos de la propia institución. En cuanto al estilo de las edificaciones, señala que se trata de un debate de los arquitectos. “De los que se trata es de evitar que se realicen pastiches, pero se pueden hacer diseños modernos inspirados en los tradicionales”.

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