
Son ricos, famosos, con millones de seguidores por todo el mundo y los dos futbolistas que dominan el planeta fútbol desde hace una década. Rivales en el terreno de juego y también en el plano mediático: Messi y Cristiano Ronaldo también compiten en quién defraudó más y de peor manera al fisco español.
La Agencia Tributaria remitió días atrás un expediente a la Fiscalía en el que señala que el futbolista del Real Madrid Cristiano Ronaldo podría haber defraudado hasta 8 millones de euros por sus derechos de imagen entre los años 2011 y 2013.
Esta información se conoció el mismo día en que el Tribunal Supremo ratificaba la condena de 21 meses de cárcel, a pesar de que no entrará en prisión, al delantero del FC Barcelona Leo Messi, por un fraude fiscal que asciende a un montante de 4,1 millones de euros.
¿Qué distingue una situación de otra?
A pesar de que pueden parecer semejantes, no tienen nada que ver. Ambos transfirieron su dinero correspondiente a la venta de sus derechos de imagen a paraísos fiscales, por recomendación de sus respectivos representantes. El argentino, por consejo de su padre, Jorge, mediante una falsa cesión de los derechos a sociedades radicadas en países con bajo régimen tributario, por lo que era evidente el deseo de esconder los ingresos, según el Tribunal Supremo.
Mientras, el portugués lo hizo a través de cuentas en Islas Vírgenes, por orden de Jorge Mendes. Sin embargo, en el caso del luso, fue el propio jugador quien en junio de 2015 entregó su declaración de la Renta correspondiente al ejercicio de 2014 junto a todos sus contratos a fin de regularizar su situación por voluntad propia.
De hecho, la investigación de Hacienda se inicia en diciembre de 2015, meses después de que Cristiano aportara toda la documentación. El problema fue que pagó 5,6 millones de euros por no tributar los derechos de imagen de los años 2011, 2012 y 2013 hasta 2014, y la Agencia Tributaria entiende, ahora, que debió haber abonado 8 millones más. La duda es si dicha cantidad no se abonó por una infracción administrativa o porque el futbolista quiso defraudar.
La Físcalia deberá decidir entre dos opciones: una infracción administrativa, en la que Cristiano Ronaldo deberá pagar el total de lo defraudado más una sanción, o un delito fiscal, en el que se expondrá al pago del dinero además de una pena de prisión que podría arrancar en 15 meses.
