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Dennis Urubko: “No soy un loco, simplemente amo la montaña; es mi pasión”

"Mi vida depende de la montaña y me gusta. Sé que es peligroso, pero continúo porque es la naturaleza del hombre, una necesidad, una obsesión del ser humano. Si algo te gusta, tienes que sobreponerte, continuar e intentar seguir avanzando en nuevas metas y proyectos"
Denis Urubko durante su visita a Tenerife con motivo de la II Semana Internacional de la Montaña. | Andrés Gutiérrez

La II Semana Internacional Lagunera de Montaña trajo a Tenerife a una de las figuras más importantes del alpinismo y los deportes de montaña en la actualidad, Dennis Urubko (Nevinnomyssk, Rusia, 1973) que tiene como principales logros escalar los 14 ochomiles del planeta en tan sólo nueve años (entre el 2000 y el 2009), sin el uso de oxígeno abriendo vía en cinco de ellos y varios en temporada invernal, o estableciendo en 2006 un nuevo récord en la Carrera de Velocidad de ascenso al Elbrus. Tras 20 años en Rusia emigró a Kazajistán donde trabajó otros 20 años y amplió su experiencia y palmarés deportivo. Ahora reside en Bergamo (Italia), al borde de los Alpes, rodeado de una comunidad montañera con la que comparte afición, mientras entrena y trabaja en nuevos libros, varios ascensos o la Escuela Urubko Camp, en la que prepara a jóvenes alpinistas a lograr sus metas.

-Con su gran palmarés, ¿Qué le impulsa a seguir afrontando nuevos proyectos?

“Mucho antes de hacer la primera expedición, ya soñaba con poder llegar a la cumbre de los 14 ochomiles del planeta. Esas montañas se pueden comparar al Coliseo de Roma en la antiguedad. Es la misma sensación que tiene un deportista en competir en un estadio lleno de público, de un cantante en actuar ante miles de personas o de un cantante lírico en actuar en La Scala de Milán. También hay una cuestión de humanidad, incluso de supervivencia, superando las dificultades que nos encontremos. Para hollar un ochomil hay que superar tus límites, tanto físicos como mentales, así como el resto de factores que te puedes encontrar. Cuando estás en una expedición, el mero hecho de disfrutar y compartir las cosas más básicas como un vaso de agua, o el simple hecho de respirar un poco de aire es muy difícil y, a la vez, es algo increíble y te da una felicidad brutal”.

-¿Qué supone la montaña para usted?

“Para mí la montaña me da libertad y las emociones que vives arriba son extremas. En unos segundos vives lo que en la vida normal quizás te llevaría meses o un año. En mis conferencias también digo que ahora valoro más las cosas más simples de la vida: el simple hecho de poder disfrutar de una comida, respirar, beber agua o estar en buena compañía”.

-¿Cómo ha evolucionado el alpinismo en los últimos años?

“Se ha perdido la esencia, la idea inicial del alpinismo cada vez que se escala una montaña. Ahora mismo es más importante ser el primero en conseguir ascender, con algunos retos son realmente estúpidos: el primero que sube en bicicleta, en primero en subir con un cuchillo, con alguien cargando a la espalda… En los últimos 15 años ha sido un boom de estos proyectos que se han alejado de la verdadera esencia del alpinismo. También antes mantenías una relación con tu equipo, con la gente que vive allí, pero las expediciones han cambiado radicalmente. A cambio de dinero, el gobierno de Nepal te presta el servicio y te da permiso para usar la montaña. Antes te llevabas tu equipo, ahora pagas y te ponen todo. La calidad de la aventura ha bajado, el romanticismo ha quedado atrás”.

Denis Urubko sabe el riesgo que corre en la alta montaña, pero su propia condición humana le impulsa a continuar. | Andrés Gutiérrez

-Fue testigo de la muerte de su amigo Alexéi Bolótov mientras trataba de abrir junto a usted una nueva ruta en el Everest, y ha perdido durante su trayectoria deportiva otros amigos y compañeros alpinistas. ¿Ha pensado alguna vez en dejarlo y no continuar?

“Los accidentes de trafico se cobran cada año miles de muertes, pero por ello no dejamos de utilizar el coche. Mi vida depende de la montaña y me gusta. Sé que es peligroso escalar, pero continúo porque es la naturaleza del hombre, es una necesidad, es una obsesión del ser humano. Si algo te gusta, tienes que sobreponerte y continuar e intentar seguir avanzando en nuevas metas y proyectos. Seguiré haciéndolo porque es parte de mi vida. No soy un loco, simplemente amo la montaña y es mi pasión. Que muera gente no tiene que hacerme abandonar de mis proyectos. Hay que tener claro los tres puntos básicos de los deportes de montaña: fijarse un objetivo, hacerlo de manera segura y tener el placer de conseguirlo, porque de que vale marcarse un objetivo irrealizable y abandonar o dónde está el placer de llegar con mucho sufrimiento, sin poder disfrutarlo”.

-¿Cuáles son los próximos objetivos que piensa realizar?

“Siempre hay posibilidades de mejorar. Nunca he escalado técnicamente en roca algo más difícil que un 7C y quiero intentarlo. Hay algunas montañas muy atractivas de siete mil metros. Eso no quiere decir que no haga más ochomiles, pero me centraré en ascender por nuevas rutas, aunque ya soy consciente de que no tengo la misma fortaleza que hace 15 años. Con mi experiencia, habilidad y condición física actual, tendré que cambiar los objetivos, pero siempre habrá expediciones que hacer. Quizás intente batir el número de ochomiles de Juanito Oiarzabal (26) o ascender las 14 cimas en dos ocasiones. Nunca he dicho que no volvería a subir a una montaña cuando he llegado a la cumbre”.

Denis Urubko quiere enseñar sus conocimientos a otros montañeros más jóvenes. | Andrés Gutiérrez

“Soy un profesional de la montaña, me gusta ganar”

Dennis trabaja en el proyecto Urubko Camp con el que quiere formar a futuros alpinistas. “Estoy buscando patrocinadores para hacer esta escuela en la que enseñaré todos mis conocimientos a las nuevas generaciones de montañeros. No pretendo ganar dinero, todo lo contrario, sino quiero tener la satisfacción de ver como aumentan su nivel con mis consejos. Soy un deportista profesional de montaña y, como tal, me gusta ganar, ser el mejor en cada ocasión, pero como profesor tienes que inspirar a los alumnos y guiarles a ser mejor que tú, es una paradoja, pero es así”.

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