El Ayuntamiento de Garafía ha logrado que la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, reconsiderara su decisión de eliminar el servicio de comedor durante los meses de verano, excluyendo así a cuatro alumnos de entre cinco y once años, del proyecto lúdico educativo regional, más conocido como de inmersión lingüística, con el que se garantiza la alimentación de menores con familias que aún sufren la crisis.
El alcalde de Garafía, el nacionalista Martín Taño, mantuvo ayer un encuentro de trabajo con el director general de Promoción Educativa del Ejecutivo autonómico, Rafael Bailón, con quien pactó una solución que pasa por la restauración del programa de comedor escolar en el colegio de Santo Domingo, el único centro educativo que se mantiene abierto en la Villa norteña, un territorio local que en los últimos tres lustros ha visto como se cerraban hasta doce escuelas unitarias.
La solución llega después de las duras críticas que la Consejería de Educación recibió, tanto del grupo de Gobierno en el consistorio, como de Nueva Canarias. Ningún grupo político lograba entender la eliminación del programa social, por no llegar a la ratio de cinco alumnos, solo uno menos de los escolares que sí necesitan el recurso en el municipio norteño.
Tanto es así, que la concejal de Educación de Garafía, había recordado a los responsables de la Consejería de Educación del Ejecutivo canario, la injusticia que suponía la aplicación de unas ratios genéricas concebidas para centros educativos de todo el Archipiélago, obviando que el Centro de Educación Infantil y Primaria de Santo Domingo, es el único de Garafía y que cuenta con solo 45 alumnos.
Desde el consistorio llegaron a plantear la posibilidad de hacer llegar a las familias la asignación económica por día y alumno dentro de este programa, unos siete euros, de forma que se garantizase que “los alumnos podrían hacer una comida caliente al día”, tal y como establece la finalidad del proyecto social de Educación.
