
El pueblo de Mazo sorprende cada año con la celebración del Corpus Christi. A pesar de que mantiene la misma estructura, esta genuina expresión de la cultura popular, que combina el arte y la fe, es siempre diferente y despierta la admiración de propios y extraños, ante la belleza y el trabajo esmerado de cada una de las piezas que componen este hermoso mosaico formado por arcos, pasillos y el tapiz. Un conjunto de una gran belleza, que se hace todavía más sublime si cabe cuando detienes la mirada sobre cada uno de los detalles vegetales que componen estos diseños de temática fundamentalmente religiosa.
Fiel a la tradición, la Villa es uno de los pocos lugares en Canarias donde se conserva el jueves como el gran día festivo del Corpus. El arraigo de esta fiesta en el corazón del pueblo macense se remonta en el tiempo y aunque sea jornada laboral en el resto de la isla, son miles los palmeros que acurden hasta la Villa para disfrutar de esta especie de museo al aire libre en las que se convierten sus calles por estas fechas de primavera.
Muchos lo hicieron durante la noche de la víspera de Corpus, en la que se puede disfrutar de la esmerada elaboración de los pasillos y de un ambiente de fraternidad que hace diferente esa velada a cualquier otra. Pero este resultado no es flor de un día. Detrás hay un trabajo enorme y más oculto, que empezó meses atrás, con la recolección de las plantas y semillas necesarios para su confección, la elaboración de los diseños de los 13 arcos que corresponden a cada uno de sus barrios y su minuciosa realización, pétalo a pétalo, grano a grano, liado todo con la poliada, ese pegamento natural cuyos componentes principales son el agua y la harina.
Con la llegada de la tarde de ayer, todo ese trabajo y la imaginación desplegada para ornamentar el pueblo llega a la plenitud de su sentido. La celebración de la eucaristía en el templo de San Blas, dio paso a la procesión, que asciende por la cuesta empedrada que otorga una mirada todavía más vertical a los arcos que marcan este recorrido. Como si fuera un via crucis, ante cada una de estas estructuras, se detiene la comitiva y la custodia se deposita en el descanso que está elaborado delante del arco, para después proseguir hasta la siguiente estación.
La procesión recorre el casco del municipio, bajo los acordes de la música que interpreta la Banda de Música Arecida. Multitud de fieles caminan tras la custodia que porta el párroco de la localidad, con la presencia de las hermandades del Santísimo de los municipios de Breña Baja, Breña Alta y Villa de Mazo. Una nutrida representación del clero insular y representantes políticos de las distintas administraciones acompañaron al pueblo de Mazo en esta celebración.
Pero los festejos del Corpus Christi no terminan hoy. A lo largo de lo que resta de mes, el municipio ofrece un amplio programa de actividades, con música, teatro, actividades deportivas, etc. Además, un total de seis exposiciones, de distinta temática, abrieron ayer sus puertas, entre las que tiene un notable interés la que lleva por título Legados, dedicada a la obra de los pintores Gregorio Toledo, González Méndez y González Suárez, ubicada en la Casa Roja.
