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Larga vida a los residuos

El Cabildo de Tenerife promueve un nuevo modelo de gestión para el tratamiento de basuras basado en un mayor nivel de reciclaje y en el aprovechamiento de los desechos orgánicos. Con ello pretende rebajar al mínimo los vertidos que se entierran en Arico
Imágenes del Complejo Ambiental de Tenerife, situado en Arico. S. MÉNDEZ

Reciclar más residuos y enterrar menos basura. Bajo esa premisa el Cabildo quiere impulsar el nuevo modelo de gestión que implantará para el tratamiento de los desechos que genera la Isla. Con ese fin pondrá en marcha una serie de iniciativas, entre ellas, la instalación de contenedores específicos para depositar la materia orgánica (los alimentos que tiramos día a día), la apertura de tres plantas de tratamiento de estos residuos, que se establecerán en el área metropolitana, sur y norte de la Isla; la obligatoriedad de que hoteles y las grandes cadenas de restauración separen los alimentos desechados del resto, igual que hacen con los envases, vidrios, papel y cartón; la construcción, el próximo año, de una segunda planta en la zona metropolitana para envases que alivie la carga que soporta la instalación de Arico, y el cambio de modelo de compensación a la próxima empresa que gestione el Complejo Ambiental de Tenerife, a la que se bonificará por reducir la cantidad de basura que deposite en las celdas de vertido y no como ahora, que cobra por cada tonelada que vuelca.

El consejero insular de Sostenibilidad y Medio Ambiente, José Antonio Valbuena, explicó a DIARIO DE AVISOS los planes de su departamento para cumplir con los requisitos de la Unión Europea (UE), que, entre otras medidas, obliga a reducir en 2030 el 75% los residuos que se depositan hoy en las celdas de vertidos. Para ello se potenciarán nuevas infraestructuras y se mejorarán los actuales equipamientos. “El nuevo modelo de gestión que vamos a implantar en Tenerife intenta maximizar el reciclado, convirtiendo más residuos en recursos”, manifestó Valbuena, que destacó como una de las novedades importantes el tratamiento de los desperdicios de comida, que representan el 40% de lo que tiramos a la basura. “La materia orgánica no tiene recogida separada y debemos tratarla de manera diferenciada; de entrada, con un contenedor específico, porque hasta ahora las personas que reciclan separan vidrios, envases, cartones, mientras que la materia orgánica y todo lo demás se mezcla en los contenedores grises”.

Esos desechos de alimentos tendrían como destino las tres plantas de tratamiento que se prevén construir en tres puntos de la Isla: el área metropolitana, primera en ejecutarse, sur y norte. En estos centros se aprovechará este material para fabricar compost (fertilizantes) destinados a la regeneración de tierras y se facilitaría un segundo objetivo: rebajar la carga de residuos que llega al Complejo Ambiental de Tenerife, en Arico.

Otra de las novedades será la obligación que tendrán que asumir los hoteles, cadenas de restaurantes y la industria agroalimentaria a la hora de separar la materia orgánica, lo que ocasionará que llegue un volumen “significativamente inferior” a la planta de Todo-Uno de Arico, que trata la basura en masa.

Imágenes del Complejo Ambiental de Tenerife, situado en Arico. S. MÉNDEZ

NUEVAS CONDICIONES

La próxima licitación para la gestión del Complejo Ambiental de Tenerife (se ha firmado una prórroga del servicio hasta el 31 de diciembre de 2018) incluirá unas condiciones muy distintas a las actuales, con el fin de reducir al máximo posible la carga que soporta el complejo. Hasta ahora el gestor ha venido cobrando por cada tonelada que vierte en las celdas. “El modelo será distinto, se fijarán unos parámetros de precios, y si vierte menos de lo previsto el licitador tendrá una bonificación, de la misma manera que si sobrepasa lo que entendemos que debe ser lo normal, sufrirá una penalización. De manera que al nuevo gestor le va a interesar recuperar lo máximo posible de lo que le llegue del contenedor gris, porque cuanto menos vierta, más va a cobrar”. Con esta medida el Cabildo busca reducir al mínimo la basura que acaba bajo tierra, logrando así aumentar la vida útil del vertedero y una menor necesidad de suelo a medio y largo plazo. Respecto al tratamiento de los lixiviados (sustancia líquida que produce la basura en proceso de putrefacción), Valbuena señaló que “excepto la primera celda de vertidos que se hizo en los años 80, las analíticas periódicas señalan que no hay ningún tipo de agente contaminante”.

CRECIMIENTO NOTABLE

En otro orden de asuntos, el responsable insular de Medio Ambiente destacó el crecimiento “notable” del uso de los contenedores azules (papel y cartón), verdes (vidrios) y amarillos (envases). Los datos del Cabildo indican que más del 30% de la población separa los residuos. Además, confirmó que el año pasado se aprovechó el 11% más de desechos que no procedían del papel, cartón, vidrios y envases.

Los contenedores amarillos se usan cada vez más por los ciudadanos, hasta el punto de que la planta de Arico dedicada al tratamiento de envases alcanza niveles próximos a la saturación, lo que ha obligado al Cabildo a prever una segunda instalación en el área metropolitana, que comenzará a construirse el próximo año y que se encargará de la transformación de envases de Santa Cruz, La Laguna y toda la zona norte.

José Antonio Valbuena también anunció más puntos limpios, que faciliten que los usuarios puedan desprenderse de los aparatos eléctricos, que no van a los contenedores. Sobre el almacenamiento de neumáticos dentro del complejo ambiental anunció que en 2018 comenzarán a ser retirados. Por último, recordó que el Plan Territorial Parcial que se aprobará por la Cotmac en las próximas semanas supondrá ampliar el suelo industrial del complejo de Arico, lo que se traducirá, en su opinión, en la implantación en el municipio de nuevas industrias del sector del reciclaje.

UN PROCESO QUE EMPIEZA EN LOS CONTENEDORES DE COLORES

El sistema de recogida de basuras se realiza en función del color del contenedor: amarillo (para envases), verde (vidrio), azul (papel) y gris (el resto). Excepto este último, los residuos van directamente a los sistemas integrados de gestión, de los que se ocupan las empresas Ecoembes, Ecovidrio y Martínez Cano, encargadas de tratar esas fracciones.

Lo que acaba en el contenedor gris los ayuntamientos se ocupan de trasladarlo a las plantas de transferencia repartidas por la Isla y de ahí se transporta en grandes camiones a Arico, donde se le aplica un último tratamiento para recuperar residuos que puedan ser reutilizados. El resto se introduce en las celdas de vertido.

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