
La periodista palmera, de familia platanera de Tazacorte, Lydia Lozano, ejerció anoche de mantenedora de la Fiesta de Arte, en el día grande de San Pedro en Güímar, continuando así el idilio entre el municipio y el programa de televisión Sálvame.
Un idilio mediático iniciado hace dos años con un viaje de medio centenar de güimareros al plató de Telecinco, junto a la alcaldesa, Carmen Luisa Castro, viaje que se repitió este año, y que sirvió para que la exdirectora del programa Carlota Corredera ejerciera de pregonera de las fiestas de San Pedro del año pasado y hace unas semanas regresara a Güímar para dar nombre a un vino espumoso.
En una intervención de 18 minutos, Lydia Lozano reconoció que Carlota Corredera le había puesto el listón muy alto, poco después de soltar unas lágrimas y emocionarse cuando el presentador del acto, Zenaido Hernández, recordó a su tío el cineasta Jorge Lozano, o su hermano, catedrático de Periodismo en Madrid y estudioso de la obra de Umberto Eco. “Mi hermano siempre le dice a sus alumnos que no hay que hacer lo que hace su hermana en televisión”.
Lydia Lozano, tras coger resuello, hizo un recorrido histórico por Güímar, apoyándose en escritos de Rosa María Alonso o Tomás Cruz. Recordó a los italianos venidos de la Toscana para traer la caña dulce y fabricar el primer ingenio, luego a los gomeros que trabajaron en el tomate y se asentaron en Fátima; habló de los altares de los Antonios en Los Majuelos traídos por los portugueses, de los grancanarios belicosos que llegaron con Fernando de Guanarteme, de los libaneses que a mitad del siglo XX hicieron de Güímar “parada y fonda” con sus maravillosas telas y de los palmeros, “mis paisanos”, que vieron en Güímar un jardín para plantar plátanos, y de los canaleros que regaron de agua casi toda la isla de Tenerife. Lozano tuvo palabras de admiración para Argenta de Franquis, “ejemplo de mestizaje”, y terminó dando las gracias a la hospitalidad del pueblo de Güímar, “donde nadie se siente de fuera”.
