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Se han recuperado 4.000 de los 9.000 empleos que se perdieron en la crisis

Casi 1.000 puestos de trabajo se han creado en el sector turístico en la fase de recuperación económica. Así lo revela el estudio de investigación de la Cátedra de Turismo de la Universidad de La Laguna elaborado por un equipo multidisciplinar comandado por Pablo Rodríguez y Raúl Hernández

La Palma solo ha recuperado 4.000 empleos de los 9.000 que se perdieron durante los años más duros de la crisis. En ese cómputo de regeneración laboral casi 1.000 puestos de trabajo se crearon en el sector turístico. Así lo revela el estudio de investigación de la Cátedra de Turismo de la Universidad de La Laguna elaborado por un equipo multidisciplinar comandado por Pablo Rodríguez y Raúl Hernández.

La investigación, que definieron como “un intento de conexión entre la información estadística sobre el turismo en La Palma con las percepciones y opiniones de los propios actores que intervienen en el desarrollo del turismo en la isla, pone el acento en “los problemas de la isla para fijar a su población joven cualificada” una realidad para la que proponen como elemento crucial “la implantación de mecanismos de gobernanza abierta en la articulación de la cadena de valor turística” que permitiría “la posibilidad de acceder a las redes locales de distribución y a los recursos promocionales del destino”.

Entre las respuestas para lograr una mejora sustancial de la situación actual, el estudio propone desarrollar una estrategia de promoción que mejore la visibilidad del destino dando cabida a los distintos productos que lo integran.

A esta línea de trabajo se sumaría integrar la planificación y el desarrollo de infraestructuras con la oferta efectiva de productos, además de impulsar activamente las sinergias entre el sector turístico y el resto del tejido económico palmero, en particular las actividades agroambientales.

Como colofón a esta estrategia, los expertos de la Cátedra de Turismo de la ULL proponen también implementar un sistema de información turística transparente, preciso y ágil, que sea capaz de identificar con suficiente antelación las oportunidades y riesgos ambientales, sociales y económicos y generar una conciencia social sobre el impacto del turismo en la calidad de vida de la población palmera y su relación con el paisaje y el patrimonio, impulsando la implicación en su conservación.

Asegura Pablo Rodríguez que “no se trata tan solo de la recuperación de los indicadores turísticos previos a la crisis económica, sino de un cambio más amplio en la percepción de la sociedad palmera sobre el papel del turismo en la economía insular. Es común a todos los actores una expectativa de crecimiento en la oferta turística en la isla, alimentada por la favorable coyuntura del mercado turístico y las iniciativas políticas dirigidas a superar los obstáculos normativos que han impedido el crecimiento de la oferta en las últimas décadas”.

Ante esta expectativa de crecimiento, los entrevistados se posicionan de distintas maneras respecto al tipo y volumen de la oferta a desarrollar, desde los que plantean un crecimiento mínimo, restringido a la renovación de los núcleos ya consolidados, hasta los que abogan por que sea el mercado quien fije la dirección del desarrollo turístico.

Entre ambas posturas, genera un amplio consenso la idea de un desarrollo pausado en términos cuantitativos (un crecimiento ‘poco a poco’), localizado en torno a los focos actuales de actividad turística y orientado hacia la diferenciación cualitativa de la oferta. Detrás de este consenso encontramos otro gran elemento de acuerdo entre los distintos actores: ninguno quiere que La Palma siga la senda que han seguido las islas turísticas ni un desarrollo masivo que altere la calidad de vida en la isla.

En relación con esta idea, la Naturaleza aparece como el eje central de la propuesta turística de La Palma, con los paisajes y atractivos naturales y patrimoniales de la isla como recursos fundamentales. Sin embargo, más allá de esta idea general, se registra cierta indefinición acerca de las líneas concretas en las que desarrollar esta propuesta, así como un descontento más o menos agudo con la forma en que se ha gestionado en el pasado el desarrollo y promoción de esta temática. En particular, se manifiestan dudas acerca de la capacidad de distintos productos concretos para impulsar por si solos el desarrollo socioeconómico que necesita la isla.

La isla, con sus variados recursos, ofrece una plataforma en la que desarrollar productos innovadores orientados al mercado cada vez más diversificado del turismo de naturaleza, pero advierten los autores del estudio que “la clave no está en los recursos, sino en la capacidad de la isla para movilizar a innovadores en esta modalidad de turismo, es decir, favorecer el despliegue de recursos humanos con capital cultural y social capaz de convertir los recursos y localizaciones de la isla en productos con atractivo para la exigente demanda de este mercado”.

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