
“Güímar me lo quitó todo, y ahora Güímar me lo da todo”. Han pasado 40 años desde que Carla Antonelli (1959) saliera de su pueblo natal, con tan solo 17, hacia Las Palmas de Gran Canaria, y de allí a Madrid, huyendo de todo lo que reprimía su “sexo sentido”. “Me fui porque tomé conciencia de que era imposible desarrollar mi propia identidad en un pueblo”, argumenta. Dejó Tenerife sin despedirse, en busca de sí misma. Y aunque entonces no lo supiera, para convertirse en todo un referente nacional en la defensa de los derechos del colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI). Carla Delgado Gómez es el nombre real de esta luchadora incansable, que es diputada de la Asamblea de Madrid por el PSOE desde 2011, siendo la primera y única mujer transexual en ejercer su actual cargo. Creía que formar parte del Partido Socialista era “la única vía para defender sus derechos”. Estudió Arte Dramático y Declamación en el Conservatorio de Música de Santa Cruz. Esto le ha llevado a interpretar varios personajes en la ficción, como en la serie El Síndrome de Ulises o Policías; en las películas, Extraños, Pepe no me des tormento o Hijos de papá; también en el teatro, con obras como La sexy cateta o Café teatro. Hoy se levantará, seguramente, con algo de resaca, después de haber disfrutado ayer del día grande del World Pride en Madrid. “Ojalá Pedro Zerolo hubiera estado aquí”, apunta añorante a DIARIO DE AVISOS. Era su amigo y el mejor aliado en su causa. La vida, para Antonelli, no ha sido fácil. “Llegué a hacer absolutamente todo, incluso tragándote los prejuicios y la moral. Sobrevives”, recordó. Pero hoy, cuando echa la vista atrás, no puede sentirse más orgullosa de todo lo que le ha traído hasta aquí.
-¿Qué significa para España ser la sede este año del World Pride 2017?
“2017 será recordado como el año en el que Madrid se convirtió en la capital mundial de la diversidad y del respeto a las diferencias y a las personas LGTBI. Este año, además, es clave, con la conmemoración del 40 aniversario de la primera manifestación del orgullo en España, que tuvo lugar en Barcelona, en 1977. En esos momentos se pedía la derogación de la Ley de Peligrosidad Social, que nos encarcelaba y reprimía. Y también es el décimo aniversario de la Ley de Identidad de Género, para las personas trans. Esta fiesta es el reflejo de que somos un país muy distinto a aquel que celebró, por primera vez, una manifestación de orgullo”.
-Desde que se comienza a luchar por la derogación de la Ley de Peligrosidad Social han pasado 40 años. Entonces usted tenía 17 y salía de Güímar hacia Las Palmas de Gran Canaria, sin despedirse, como ha dicho en varias entrevistas, para vivir en su sexo sentido. Su historia comienza cuando se inicia la lucha por los derechos del LGTBI. ¿Cómo lo ha vivido desde esa primera línea?
“He vivido en paralelo con la historia de estos 40 años de lucha. En este tiempo yo, como las leyes, también pude cambiar. En enero de 1977 salí de mi pueblo para poder ser yo misma, para poder vivir acorde a mi sexo sentido. A veces contemplas con incredulidad todo el proceso. Otras veces eres consciente de cómo se ha producido todo, del mero hecho de la supervivencia y la resiliencia. Ahora estamos trabajando para dar un siguiente paso, que es hacia la igualdad real, que tengamos los mismos derechos que el resto de la ciudadanía”.
-¿Siempre tuvo claro que la solución estaba en la política? ¿Cómo acaba formando parte del Partido Socialista?
“Siempre tuve muy clara cuál era mi ideología. Yo siempre aposté por el Partido Socialista, en el que milito actualmente y al que pertenezco. No obstante, tuve que esperar a 1997 para formar parte de forma directa, junto al compañero Pedro Zerolo, del partido. En esa época se conformó el programa electoral de José Luis Rodríguez Zapatero y , en 2005, vio la luz el matrimonio igualitario. Varios años después nació la Ley de Identidad de Género. A veces pienso en todo lo que se ha hecho en este tiempo y me pregunto si estoy dentro de Matrix. Es muy emocionante ver todo lo que se ha conseguido. Esta semana, cuando salía del metro de Madrid, en la parada de Sol, me quedé flipada. Miré la Casa de Correos, que era la antigua Casa General de Seguridad, donde se nos reprimía y torturaba. Recuerdo aquel edificio en blanco y negro, siempre oscuro. Esta semana estaba engalanado con los colores del arcoíris. Luego, la reconocida escultura del Oso y el Madroño, tuneada también con los colores de la bandera LGTB. Desde ese punto, te dabas la vuelta y podías ver el edificio del Corte Inglés de arriba a abajo oculto tras la bandera. Por las calles, veías a todo el mundo con el arcoíris en los balcones, en sus complementos… Me quedé paralizada. Tuve que asimilar dónde estaba y recordar aquellos años de lucha y lo que ha costado llegar hasta aquí”.
-¿Qué siente cuando ve a Madrid decorada con los colores del arcoíris?
“Que España se convierta en un referente por los derechos de las personas LGTBI, me hace sentir orgullosa. Es satisfactorio haber podido participar en la construcción de esta realidad junto a personas como Pedro Zerolo o Zapatero, y tantas otras que han quedado en el anonimato, pero a las que también han hecho daño y han vivido el desarraigo”.
-¿Cómo se conocieron usted y Pedro Zerolo?
“La primera vez que vi a Pedro fue en el programa RifiRafe de TeleMadrid. Rompía todos los estereotipos, impresionaba, daba lecciones a todos. Era un abogado guapo, con un discurso sólido, sabía cómo defender nuestros derechos. Y me maravilló. De hecho, recuerdo que le mandé un ramo de rosas al bufete de abogados que tenía en Madrid, como muestra de admiración y agradecimiento. No fue hasta principios de los 90 cuando nos conocimos. Poco después se convierte en el presidente de la asociación de LGTB, cuando se unifica el criterio de los colectivos para hablar en una sola voz a los partidos políticos y al Gobierno. En 1997 se crea el grupo LGTBI del PSOE, y es cuando entramos oficialmente al partido de la mano de Carmen Cerdeira”.
-¿Cómo lo recuerda hoy?
“Siempre estaba de bromas, pero cuando se tenía que poner serio, se ponía. Si en algo era persistente era en mantener una broma durante años. A mí me tuvo engañada hasta su muerte, y me enteré por la necrológica. Me decía que yo era su hermana mayor, que nos llevábamos dos años y unos meses. Luego descubrí que era tan solo un año mayor que él. Fue un orgullo haberlo conocido, ser su amiga y compartir con él todos sus momentos. Recuerdo estar con él celebrando todas esas leyes que se iban aprobando. Eran días radiantes y de mucha luz. Desearía que él estuviera aquí, para celebrar juntos el World Pride Madrid”.
-¿Cuán importante fue él para todo este cambio?
“Su mayor legado fue la unificación de todos los colectivos bajo un mismo criterio, y que se viera que eran miles y miles de personas. Descubrir que no se puede pasar por alto los derechos de más del 10% de la población de España”.
-A pesar de toda esta evolución, en 2016 usted misma denuncia varias amenazas a través de las redes sociales…
“Cuando parece que todo evoluciona, el presente nos dice que tenemos que estar atentos, porque dentro de la evolución, puede haber una involución. Un reflejo de esa involución son aquellas guaguas de la vergüenza, esos autobuses que circulaban por las calles con el mensaje: “los niños tienen pene y las niñas vulva. Que no te engañen”. Los niños transexuales, que sufren discriminación constante, no pueden ser nunca protagonistas de este tipo de campañas de odio. Este tipo de mensajes hacen que se repunten las agresiones y se incremente la fobia al movimiento LGTBI. Se ha estudiado que cuando hay crisis política o económica, los que más sufren son las minorías. Esas amenazas que me hicieron en 2016 son el precio de la libertad y la visibilidad, que al final es una trampa. Si eres más visible, tienes más probabilidades de sufrir una agresión. El objetivo de los agresores es que te vuelvas a meter dentro del armario. Pero eso no va a suceder, evidentemente”.
-¿Se tropezó con la guagua de la vergüenza?
“Me tuve que pellizcar para darme cuenta de que aquello era real. No daba crédito. Es que estamos hablando de los que deben ser protegidos: de los niños. Atacar a los más pequeños es indignante y muy fuerte. Es una aberración. Esto nos demuestra que debemos continuar al pie del cañón”.
-En estos días se ha hecho viral la noticia del hijo transexual de Angelina Jolie. ¿Qué recomendación le daría a las familias que están viviendo el cambio de sexo de sus hijos desde edades tan tempranas?
“El niño de Angelina Jolie, como mucho otros, ha estado manifestando su transexualidad de una manera continua, persistente. Lo que sucedía antes era que estas manifestaciones se reprimían y se hacían terapias correctivas sin ningún éxito. Lo único que conseguían era crear adultos con problemas, por haberles hecho sentir que estaban haciendo algo malo, sin saber el qué. Dada la persistencia de este niño, como ejemplo de muchos otros en todo el mundo, le recomendaría comenzar el cambio lo antes posible, antes de que adquiera las características del género femenino. Es increíble cómo todo ha cambiado. Antes esas acciones se reprimían, y lo único que conseguían era crear personas taradas, con muchos problemas”.
-¿En qué se está trabajando actualmente?
“En la actualidad estamos trabajando en las leyes integrales, que se están haciendo por Comunidad. En el ámbito nacional, se hace una ley general contra la LGTBIfobia, y la propia reforma de la ley de 2007, precisamente para la inclusión de los menores en los cambios de sus datos en los documentos del registro civil. También trabajamos en la despatologización de la homosexualidad, puesto que no es una enfermedad mental, es una circunstancia más del ser humano. Y, sin olvidar, las tarjetas de residencia de las personas extranjeras”.
-En 2014 plasma su vuelta a Güímar en un documental. ¿Cómo vivió el retorno?
“Fue maravilloso regresar, como refleja el documental, para recibir el premio de iniciativas turísticas de Güímar y ver cómo tus propios vecinos no te reconocen. Ver que te espera incluso tu profesor de párvulo, donde lo pasé realmente mal, fue emocionante. Al final te das cuenta de que la vida se trata de una cuestión de equilibrio y de paz. Casi haciendo una cita bíblica: Güímar me lo quitó todo y Güímar me lo dio todo”.
-En una entrevista apuntó que en el período de Transición “desnudarse era parte de la libertad”. ¿Cómo vivió esa época?
“La dictadura fue muy difícil para nosotros, y la transición fue dificultosa, pero al final, una lucha satisfactoria, porque caminábamos hacia la democracia. Los desnudos en sí mismos fueron una declaración de intenciones: hablaban de las libertades. Puede que hoy no se entienda así o se sienta como un discurso muy lejano. Hay que tener en cuanta que durante la dictadura se censuraban las escenas de las películas donde había besos. La gente tenía que irse a Francia para ver las “películas S”. Cuando se viene abajo la censura aparece Interviú con nuestra niña prodigio, Marisol, desnuda en la portada. Desde ese momento, el hecho de desnudarse se convierte en un cántico a la libertad. Hoy por hoy, una artista como Marisol a los 20 años, no se desnudaría, pero entonces era una manera de decir que rompíamos las cadenas de la represión y la censura”.
-Las primarias del PSOE fueron hace poco. ¿Está contenta con el nuevo secretario?
“Como primarias que son, y democráticas que son, cada uno apuesta por su candidato, y ahora todos tenemos que estar apoyando a nuestro nuevo secretario. Esa es la democracia, si no, se convierte en un traje que nos ponemos solo los domingos y olvidamos el resto de la semana. Yo apoyé a Susana Díaz durante las primarias, pero ahora tengo que apoyar a Pedro Sánchez”.
-Es diputada en la Asamblea de Madrid. ¿Qué tal con Cifuentes y con la alcaldesa, Manuela Carmena?
“A Manuela Carmena la vi hace unos días, en la recepción que hizo a los participantes de la conferencia mundial de los Derechos Humanos, que se ha celebrado en el marco de la World Pride. El Ayuntamiento, en cuanto a dar amparo a esta fiesta, ha estado a la altura. No se puede decir lo mismo de Cristina Cifuentes, que ha llegado tarde, mal y solo para hacerse fotos. Realmente han estado perdidos durante mucho tiempo y ahora, esta última semana, han sacado de prisa y corriendo, campañas y propuestas. En el Ayuntamiento de Madrid hubo un gran acuerdo entre el PSOE, que estamos en la oposición, y Ahora Madrid. Un acuerdo que hubiera sido impensable con Ana Botella (PP). Son de los que aseguran que esto no dará resultados. Pero la realidad es la que es, y en estos días han pasado por Madrid cerca de dos millones de personas de todo el mundo que han venido no solamente por la fiesta, sino también por la manifestación y lo que reivindica. El lema de este año es, precisamente, por el derecho de las personas LGTBI de todo el mundo. Esta semana hemos tenido una amplia oferta cultural y, como no, también lo vamos a celebrar”.
Un tortuoso camino con destino al sexo sentido
Cuando Carla Antonelli relata su historia se puede tener la sensación de que lo que cuenta forma parte de una fábula. Es entonces cuando uno toma consciencia de su enorme fortaleza. Sería sencillo resumir su biografía diciendo que es la primera diputada transexual de la Asamblea de Madrid por el Partido Socialista. Antes de llegar ahí, Antonelli fue objetivo de los ataques y las burlas desde muy pequeña, cuando todavía no se comprendía a sí misma. Fue acosada desde parvulario y el bulliyng continuó en el instituto. Por eso, a los 17 años decide dejar su pueblo natal, Güímar, para irse a Las Palmas. No encajaba en aquella zona rural tinerfeña. Su nueva residencia tampoco fue un paraíso. Ya consciente de su identidad, sufre las consecuencias de la pobreza: “llegué a hacer absolutamente todo”. Y uno no es capaz de imaginar lo que ese “todo” incluye. Tiempo después viaja a Madrid, y comienza a desarrollar su carrera y a trabajar en la defensa de los derechos LGTB, y no ha dejado de hacerlo desde entonces. Con los años su camino la trae de vuelta a Güímar. Aunque ya convertida en toda una heroína.
