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Las cinco edades del hombre

Nos ofrece hoy la sociedad del conocimiento un ingente caudal de información y datos estadísticos difíciles de manejar y entender

Nos ofrece hoy la sociedad del conocimiento un ingente caudal de información y datos estadísticos difíciles de manejar y entender. Con la big data elevamos el problema. Por ello debemos con la sociología abordar el análisis de las estructuras y funcionamiento de las sociedades humanas. En el tono de juego de esta columna, abordamos hoy, bajo las cinco edades del hombre, el proceso de evolución en nuestra sociedad, de los grupos por edades. Hace tan solo un siglo en España, cada siglo daba lugar a seis generaciones, hoy solo producimos tres, las cuales vienen fijadas por la edad media de reproducción de la mujer, casi 33 años. Reproducción, enseñanza y trabajo, conforman la tríada de funciones para segmentar nuestros grupos, a los cuales se adaptan los modelos de familia. El modelo heredado de familia patriarcal ya no existe, su resistencia al cambio genera buena parte de la violencia de género. Esta reconfiguración del modelo patriarcal produce fenómenos como el del matrimonio homosexual, el problema del aborto y la reproducción asistida, con el singular caso de la gestación subrogada, mal resuelta en España. Este cóctel nos permite analizar las edades del hombre en la sociedad desarrollada española. Como se expresa en su pirámide de población, que es corta en la base y amplia hacia arriba, regresiva. Aquí hemos hecho la revolución reproductiva con eficiencia, si no fuera porque nuestro índice de fecundidad de 1,33 hijos por mujer nos coloca en posición inviable, con pensiones insostenibles y envejecimiento progresivo.

Discurre nuestra primera edad desde los 0 a los 16 años. Etapa de enseñanza, que fija por arriba su finalización básica y el inicio del trabajo y la reproducción efectiva. En España hace un siglo empezaba la reproducción a su final. Este primer grupo de edad es el 15% de nuestra población, cuando en los países del subdesarrollo se eleva al 40%. La edad segunda, desde los 16 a 33 años, integra reproducción, enseñanza y trabajo. La fase más abierta y creativa. El núcleo del periodo fértil de la mujer, que lo atrasa hoy a su final, cuando estabiliza la triple ecuación referida. El tercio de los hijos nace en España fuera de la familia convencional. Este segundo grupo es el 19% de la población, en el subdesarrollo, el 30%. Con la tercera edad, en la franja de 33 a 65 años, concentramos las etapas productivas y reproductivas. En España la forma el 47% de la población, en el subdesarrollo, el 25%. Finalmente, los grupos cuarto, de 65 a 80 años, y quinto, de 80 en adelante, lo forman el 13% y el 6%, el 19% en España y en ascenso, en el subdesarrollo solo el 5%. Si agrupamos los grupos de edad por tiempos, los cuatro extremos 1, 2 y 4, 5 ofrecen plazos de 15/16 años, el grupo central 3, el doble. La vida discurre en 6 plazos de 16 años. Las revoluciones del conocimiento y la sanidad, están reconfigurando el mundo y afectando a los factores que construyen nuestras edades. A nuestro grupo 4 se le ha abierto en España, con buena lógica, el trabajo sin penalizarle la pensión. Además de ello su ocio, cultura, voluntariado, turismo y comercio generan poderosas economías, que completa nuestro grupo 5, trasmitiendo experiencia, valores y su enseñanza religiosa o simbólica.

Alvin Toffler, en su visionaria obra La Revolución de la Riqueza, anticipa los retos actuales de las cinco edades del hombre. Nos dice que “el pesimismo nunca ganó una batalla”, como tampoco la gana la “búsqueda de la nostalgia”. Nos anuncia que la batalla en curso sobre la verdad (posverdad) forma parte de la transformación de nuestra relación con el fundamento profundo del conocimiento. Casi nada. Del prosumo hablaremos otro día.

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