
El arquitecto tinerfeño Carlos Schwartz, quien ha trabajado en el diseño de edificios como el del Colegio de Arquitectos de Canarias, el Ayuntamiento de La Laguna o el Espacio Cultural CajaCanarias, abrió hace unos días la caja de Pandora al inaugurar el debate sobre la situación de los árboles en la calle Méndez Núñez de Santa Cruz de Tenerife. Criticaba entonces que el Ayuntamiento talara las jacarandas de esa vía, y tachó este hecho de “atentado”. Ayer el Consistorio respondía señalando la existencia de 691 especies en toda la capital. No obstante, este argumento sigue sin convencer a Carlos Schwartz.
-El Ayuntamiento de Santa Cruz contestó ayer a su crítica sobre Méndez Núñez argumentando que la ciudad contaba con 1,3 kilómetros cuadrados de vegetación. ¿Qué opina de estos datos que han aportado?
“A mí me da un poco igual lo que diga el Ayuntamiento. Lo que defiendo es que no hay razones de ninguna clase que justifiquen que se elimine las zonas arboladas de la ciudad. Ellos argumentan que no es posible por el diseño de la calle, y yo me pregunto: ¿la condición no era mantener las dos aceras tal y como estaban? Es más, ¿si no era posible mantener las dos zonas de árboles, para qué se han hecho las reformas? La argumentación del Ayuntamiento no va a hacer que cambie de opinión con respecto a la calle Méndez Núñez. Parece que nos falta valentía y claridad de ideas para proteger nuestro patrimonio. Estamos aquí para cuidar una ciudad para el ciudadano”.
-En lugar de las jacarandas plantarán vegetación de tamaño medio…
“Eso lo compartí con Wolfredo Wildpret hace uno días. Él, botánico y experto en la materia, me comentó que las especies que pretenden poner pierden las hojas en verano. Eso es un despropósito, y a mí no me cabe en la cabeza. La sombra, en tiempos de calor como los de ahora, es fundamental. Uno disfruta de lo que refresca ponerse bajo la copa de un árbol, y temo que en la calle Méndez Núñez se pierda eso. Yo miro atrás en el tiempo y recuerdo que la ciudad de Santa Cruz de Tenerife se caracterizaba por sus zonas verdes, y ese es un rasgo que Santa Cruz no puede permitirse el lujo de perder. Cuando yo era pequeño, la avenida de Anaga era una zona para caminar tranquilo, para pasear; ahora hay prioridad para el tráfico, por ejemplo. Aquí hay muy poca calidad urbana”.
-Camilo José Cela, Antonio Muñoz Molina e incluso Cousteau han alabado en sus artículos la calidad de las zonas verdes y las arboledas de Santa Cruz, que era una ciudad ejemplo…
“En la polémica de estos días también se ha citado a José Luis Sampedro, que fue vecino de la ciudad. Él decía que los árboles eran una particularidad de Santa Cruz de Tenerife. Hay tantos valores que defender sobre esta ciudad, patrimonio que nos ha caracterizado durante años, que cualquier esfuerzo será poco. Por eso queremos mantener los árboles, y con ellos, mantener nuestro patrimonio. El patrimonio vegetal es una riqueza que estamos obligados a cuidar y a potenciar también”.
-¿Qué cambiaría usted de la ciudad de Santa Cruz?
“Son palabras mayores. Para contestar voy a citar a uno de los urbanistas más reconocidos a nivel mundial, que protagonizó una de las jornadas del Foro Enciende la Tierra de la Fundación CajaCanarias de este año, el danés Jan Gehl. Él ha trabajado durante mucho tiempo en la recuperación de las ciudades. En su trabajo ha dado una nueva vida a espacios en Manhattan, Copenhague o Shanghái. A él, en un paseo que dio por la capital, le llamaba la atención la estrechez de las aceras de Santa Cruz. Dijo que nunca había visto una unión ciudad-puerto tan desafortunada como la nuestra, y también recuerdo cómo criticó la cantidad de tiempo perdido entre semáforo y semáforo para llegar a cualquier lugar en Santa Cruz. Son síntomas que indican que puede existir una mayor conciliación entre peatones y conductores. Lo que tenemos que hacer es mejorar todo eso”.
-Como arquitecto, ¿qué importancia tiene la arboleda dentro de una ciudad?
“Los árboles son fundamentales para el desarrollo y calidad de una ciudad. Ellos condicionan el clima, tienen efectos sobre la salud, y son miles las virtudes que aportan para todos los vecinos. Todo podría resumirse en la calidad urbana y en la calidad de vida. La Méndez Núñez tenía esa calidad humana, pero Santa Cruz de Tenerife, en su afán de modernizarse, ha ido perdiendo características que la hacían auténtica. Se ha perdido ese paisaje especial de la capital. Y qué decir del puerto, parece que vivimos en una situación de guerra, con esas vallas que nos separan, y los contenedores que no nos dejan ver el mar. Todo esto ha pasado en tan solo 50 años”.
-El Ayuntamiento apunta que hay plantadas en Santa Cruz un total de 691 especies…
“De verdad que yo no pretendo criticar las buenas iniciativas del Ayuntamiento, mi objetivo es que el Consistorio potencie ese carácter. En todo caso, esto es una cuestión de principios y de imagen. Un ayuntamiento no puede eliminar árboles. Me pareció insólito cuando los quitaron. Pienso que a lo mejor en esta ciudad no hay esa sensibilidad. Por otra parte, hay que intentar conciliar nuestra calidad de vida con las leyes, por el tamaño de las aceras para el paso de las sillas de ruedas o los carritos de bebé”.
-¿Considera que se han elegido bien las especies?
“Yo no soy botánico, pero considero que árboles como los framboyanes o las jacarandas son especies que debemos cuidar. Si eso fuera así, si se conservaran estas especies como es debido, los resultados serían fantásticos y tendríamos un paisaje estupendo. Pero la batalla no está en elegir el tipo de árbol, sino en no perder ninguno en la ciudad. También se suscitó el debate sobre las jacarandas enfermas. Y es que, si es así, a mí me viene a la cabeza la pregunta sobre la conservación, que quizá no es la adecuada. Tenemos un parque arbóreo que debemos cuidar y proteger”.
-En otro orden de asuntos, ¿qué le va pareciendo la peatonalización de Santa Cruz?
“A mí me parece necesario y correcto. En la Méndez Núñez, por ejemplo, se podría reducir a una calzada, con grandes aceras para pasear, con árboles que den sombra, para disfrutar del camino. El sacrificio pasa por el tráfico, y la resistencia que seguro pondrán algunos empresarios de la zona. Pero creo firmemente que habría que ponerle dificultades al transporte privado y facilitar el transporte público”.
-También Santa Cruz tiene problemas ahora con el ruido, lo padecimos en el concierto de Rubén Blades. ¿Qué opina usted?
“Este es un tema complejo. Hay que conciliar el descanso de los vecinos con el ocio del pueblo. Está bien que seamos alegres, pero esta es una cuestión de convivencia. Por otro lado, hay que tener en cuenta que tampoco nos podemos convertir en un pueblo aburrido. En definitiva, la legislación tiene que poner coherencia en este asunto”.
