
La Unidad de Ictus, coordinada por el servicio de Neurología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, ha atendido a un total de 1.074 pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular o ictus en los últimos siete años.
La media anual de pacientes que han requerido tratamiento en la unidad del centro hospitalario tras la activación del “Código Ictus” se sitúa en torno a 150 casos, ha informado hoy el hospital en un comunicado.
Un ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es una enfermedad vascular que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro.
Cuando por diferentes motivos las células del cerebro no reciben el aporte necesario de sangre, éstas pierden su función, se produce una hemorragia o infarto cerebral y como consecuencia, aparecen síntomas como trastornos psicomotrices y de la marcha, cuadros de parálisis, dificultad o trastorno para hablar, entre otros.
De ahí, agrega la nota, la importancia de activar el denominado “Código Ictus” una vez se presencian estos síntomas, puesto que el tratamiento médico que debe aplicarse para evitar trombos cerebrales dispone de una ventana temporal limitada.
La Unidad de Ictus, coordinada por el servicio de Neurología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, fue la primera unidad especializada de Canarias, puesta en marcha en 2002.
En ella participa un amplio equipo multidisciplinar de profesionales integrado por neurólogos, neurorradiólogos, radiólogos intervencionistas y médicos intensivistas, además de por enfermeros que, durante todo el proceso del diagnóstico, control y recuperación, atienden al paciente coordinados por los neurólogos.
Por otro lado, también participan especialistas como médicos rehabilitadores y fisioterapeutas para el inicio del tratamiento de las posibles secuelas que pueden aparecer después de sufrir un accidente cerebrovascular.
Con 15 años de experiencia, esta Unidad de Ictus ha atendido de forma eficaz y protocolizada a todos aquellos pacientes que han sufrido un infarto o hemorragia cerebral, mediante medidas terapéuticas para evitar en la medida de lo posible lesiones cerebrales, potenciando la recuperación funcional del pacientes y estableciendo el control de factores de riesgos identificados.
Dispone de habitaciones preparadas para una vigilancia del paciente las 24 horas, 365 días al año, ofreciendo una monitorización y cuidados intermedios.
