
El Club de Boxeo Oyateam languidece. Después de cuatro años de continuo crecimiento y de una labor deportiva impecable en la capitalina zona de El Cigüeñal, el proyecto que abrió sus puertas con la ilusión de apartar a los jóvenes del vecindario del lado oscuro de la calle, se encuentra de bruces con un obstáculo insalvable que obligó a la familia del club a manifestarse ayer como última y desesperada medida de presión.
El club, nacido en 2013 a partir de una idea de Yeray Silvera como cabeza visible de un colectivo de amantes del boxeo y del deporte, empezó siendo costeado parcialmente por sus creadores, que abonaban las cantidades destinadas a cubrir el alquiler de la sede, siendo especialmente benévolos con los más desfavorecidos. Los aprietos económicos individuales han provocado que el club se vea en peligro de desaparición, lo que llevaría a su importante colectivo de usuarios a la calle en un entorno donde el peligro de escoger el camino equivocado aparece día tras día.
La solución no está en manos de los miembros del club, pero sí podría estar en las de su asociación de vecinos. Sin embargo, su respuesta ha sido negativa. “Fuimos a la asociación para pedir un local, ellos tienen cuatro locales y sólo tienen uno al que le dan uso, que es donde se reúnen varios días a la semana”, resumía ayer Silvera antes de emprender una acción desesperada, la de manifestarse como medida de presión.
Silvera, campeón amateur de Tenerife, de Canarias, y bronce en los Campeonatos de España, buscó la fórmula para reunirse con los miembros del colectivo de vecinos. “Hay un tablón con los contactos de la directiva y he llamado a todos los que aparecen, pero todos me dicen que no pertenecen a ninguna directiva, que han renunciado y sólo queda la presidenta. Solicité una reunión con ella para explicarle el problema, pero no atendió nuestra petición justificando que esos locales no son para la juventud, que son para las personas mayores, pero es que tiene cuatro locales y tres están cerrados”, explicaba.
“No quiero dejar a todos los chicos que tenemos, gente que a base de esfuerzo ha conseguido campeonatos de Tenerife, de Canarias y medallas en los Campeonatos de España, 20 chicos que están dados de alta federativamente compitiendo a nivel amateur y otros muchos más que hemos sacado de la calle para inculcarles los valores del deporte y del boxeo, porque nuestro barrio siempre ha sido un barrio marginado”, señalaba el emprendedor de un proyecto que espera no verse obligado a cerrar.
“No queremos quedarnos en la calle”, reflejaba después de verse con una fecha límite para abandonar su sede actual. “Con el dinero que recaudamos en la última velada pagamos todas las mensualidades que pudimos y nos alcanzó para tener el gimnasio hasta el 31 de septiembre. Ahora estamos buscando una solución, el Ayuntamiento nos ha dicho que se nos cedería un local, pero la presidenta de la asociación de vecinos ha dicho que no y vamos a tener que cerrar”, admitía impotente un Silvera cuya demanda es la de “un local donde poder seguir llevando a cabo nuestra labor deportiva” una vez que el equipo cuenta con un entrenador como Roberto Palenzuela, también boxeador profesional, y un buen puñado de monitores y técnicos titulados. La voz de Silvera suena amarga: “Estamos tratando de encontrar una solución porque no me gustaría que nuestros chicos volvieran a la calle”.
