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santa cruz

Se buscan 25.000 euros para recuperar ‘Penetrable’

Vicente Saavedra, organizador de la Exposición de Esculturas en la Calle de Santa Cruz de Tenerife en los años 70, está convencido de que ‘Tensores’, de Viseux, fue destruida, mientras que la obra de Soto se puede restaurar
La escultura Penetrable que Jesús Soto donó a Santa Cruz es similar a la que se ve en la imagen. DA

El caso de las esculturas desaparecidas en Santa Cruz ha dado mucho que hablar en las últimas semanas, entre otras cosas, por lo inverosímil que resulta que dos esculturas, de gran tamaño y gran valor, desaparecieran del ámbito público capitalino sin que nadie supiera de ellas. Sin embargo, si hay alguien que conoce de primera mano esta rocambolesca historia es Vicente Saavedra. Este arquitecto fue el responsable de las dos ediciones de la Exposición Internacional de Esculturas en la Calle que organizó el Colegio de Arquitectos en 1973 y 1994. Saavedra, perfecto conocedor de la historia de ambas esculturas, atendió a DIARIO DE AVISOS para contar su versión.

Saavedra está convencido de que Tensores, del francés Claude Viseux, no aparecerá: “Alguien se la llevó y es probable que la vendiera a un chatarrero o la fundiera”. En cuanto a Penetrable, del venezolano Jesús Soto, no pierde la esperanza de conseguir el apoyo de instituciones públicas y privadas para lograr los 25.000 euros que cuesta su restauración. Recuerda Saavedra que la obra de Soto se instaló por primera vez en el parque García Sanabria con la I Exposición Internacional de Esculturas en la Calle, en 1973. “La escultura estaba compuesta por multitud de hilos, muy finos. La falta de supervisión hizo que se fuera deteriorando hasta que tuvo que ser retirada”, precisa el arquitecto. Con motivo de la II Exposición Internacional de Esculturas en la Calle, 20 años después, en 1994, “se decidió restaurarla y los hilos se sustituyeron por otros de color amarillo y se volvió a colocar en el parque”. De nuevo, el abuso de su concepto por niños y adultos, sumado a la falta de vigilancia, hizo que al final se terminara retirando por seguridad. Señala el arquitecto que en la escultura de Soto lo importante “son los hilos”. Al desaparecer, desaparece la escultura. Por eso, insiste, en el caso de Penetrable no se puede hablar de una escultura desaparecida, puesto que su concepción era efímera. Aun así, la estructura es perfectamente reproducible, asegura el arquitecto.

Explica el responsable de la exitosa muestra de esculturas en la calle que desde el Colegio de Arquitectos se intentó sustituir esta pieza con otra del mismo autor. “Se habló con Jesús Soto y estuvo de acuerdo en regalar a la ciudad otra escultura, esta vez esférica”, apunta Saavedra.

Sin embargo, el autor murió antes de cumplir su promesa, un compromiso que incluso, recuerda el arquitecto, está grabado en un programa de radio, “en el que participó y donde se le preguntó por el asunto, y ratificó su deseo de donarnos una nueva escultura”. No obstante, su muerte truncó esta posibilidad. Su familia no quiso mantener ese compromiso. “Nos pusimos en contacto con sus hijos, pero no se pudo llegar a un acuerdo”, lamenta Saavedra. Recuerda cómo se les llegó a enviar hasta tres proyectos distintos, hasta que al final “acabaron diciéndonos que tras la muerte de Soto no querían que existieran obras escultóricas de su padre que estuvieran repetidas”.

Desde entonces, Saavedra, a través del Colegio de Arquitectos, no ha cejado en su empeño para intentar restaurar “la nuestra”, refiriéndose a la Penetrable que se expuso en el García Sanabria. “Se trata de volver a colocar los hilos y situar la escultura, una vez restaurada, en un lugar en el que haya vigilancia”. “Le hemos propuesto al Cabildo -continúa- que un lugar idóneo podría ser el hall de TEA, vigilado y con espacio para su exposición. De momento, no nos han dicho que no, así que hay esperanza”. El presupuesto que baraja es de 25.000 euros.

Saavedra está convencido de que Tensores fue destruida. DA

Chatarrero

Otra historia es la que hay detrás de la obra del francés Claude Viseux Tensores. En este caso, Vicente Saavedra está convencido de que acabó en alguna chatarrería o, peor, fundida, ya que señala que era de acero inoxidable. “De Viseux tenemos otras dos esculturas, una en el parque García Sanabria y otra en el campus de Guajara de la Universidad de La Laguna”, detalla Saavedra. Tensores formó parte de la segunda entrega de esculturas en la calle: “Nos la regaló y estaba hecha de tubos de acero inoxidable”.

Con las obras para la implantación del tranvía que se hicieron en la zona en la que estaba expuesta (en los alrededores del edificio de Presidencia del Gobierno), “se retiró la escultura para que no fuera dañada”. Admite el arquitecto que “durante un tiempo no nos preocupamos, porque la obra iba a tardar y nos habían dicho que se retiraba a un almacén”. Sin embargo, “pasaron los años y cuando terminó la actuación y preguntamos por Tensores, nadie supo darnos respuesta”. Saavedra comunicó entonces lo que había ocurrido, pero nada se supo. “Desapareció en esos años de obras, alguien la vendió, el que la cogió se la llevó de un solar y debió venderla a un chatarrero”. Saavedra lamenta esta pérdida: “Fue una obra que Viseux nos regaló porque tenía mucho afecto a la ciudad”. Está convencido de que nunca va a aparecer.

Exposición

Preguntado Saavedra acerca de si existe alguna posibilidad real de que se dé una tercera exposición de esculturas en la calle, expresa con pesar que es casi imposible. “Las condiciones que se dieron en el 73 y en 94 no creo que se vuelvan a repetir nunca”. Recuerda cómo entonces “ningún escultor cobró por venir; acudieron invitados, algunos de ellos hicieron sus obras aquí, las empresas que nos apoyaron no cobraron nada…”. Admite el arquitecto que intentaron que cada dos años se pudiera incorporar alguna escultura, “pero no lo conseguimos, y la verdad es que nos gustaría, porque somos los mismos los que impulsamos los dos encuentros anteriores”.

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