
¿Qué ocurre si un niño o un adulto ingiere agua de las manchas de cianobacterias mientras se baña en la costa? Fue la pregunta que ayer hizo DIARIO DE AVISOS al científico de referencia del Gobierno canario sobre el problema de las conocidas como microalgas, Emilio Soler, del Banco Español de Algas (BEA). Y la respuesta fue: “Nada, solo que sabe mal, huele a pescado podrido. Simplemente, es irritante para las mucosas por el amonio que produce esta cianobacteria”.
Lo afirmó en una rueda de prensa ofrecida ayer en la capital grancanaria junto al técnico de Biodiversidad del Gobierno canario Rogelio Herrera y la jefa de Sanidad Ambiental de la Consejería regional de Sanidad, María Luisa Pita, quien reiteró que “La Organización Mundial de la Salud no ha descrito nada sobre efectos esperados en el estómago por esta cianobacteria”. Pero apostilló la funcionaria que “probablemente nadie ha ingerido la cantidad suficiente para producir algún daño en su salud, pues además la relación causa-efecto y la toxicidad dependen de la exposición [a este microorganismo] y de la concentración”.
Pita y Soler coincidieron en recomendar no bañarse en estas manchas marrones o verdosas (de color rojo o rosado cuando se mueren), por el riesgo de irritación leve y pasajera de piel.
Sin embargo, discreparon en un aspecto: mientras el científico del Banco Español de Algas -una fundación con sede en Gran Canaria- se reafirmó en lo que aconsejó en un informe de junio pasado, es decir, en que se debe “prohibir” el baño en esas zonas, Sanidad optó por no cerrar playas, pues considera que las medidas que se adopten deben ser proporcionales al riesgo. La jefa de Sanidad Ambiental sostuvo por ello que la colocación de la bandera roja no es la correcta en una playa con estas microalgas, dado que significa “grave riesgo y peligro para la vida”, y que lo adecuado es poner una bandera amarilla. Dijo conocer algún caso en que los socorristas colocaron la enseña roja, al verse “desbordados” porque había muchas niños en la playa. Lo cierto es que algún Ayuntamiento, como el de Candelaria, llegó a prohibir el baño.
El taxónomo del Banco de Algas añadió, en todo caso, que lo importante es que la gente evite el contacto con estas cianobacterias: “Luego está la libertad de cada uno de bañarse o no”. Y apuntó que en Florida o en Hawai,zonas turísticas como Canarias donde se da también este fenómeno, se hacen “las mismas recomendaciones que aquí”.
Por su parte, Herrera opinó que “no tiene sentido cerrar playas, porque es un proceso de mar abierto, oceanográfico, que va caminando por la costa, y no se puede cerrarla toda, cuando además estamos en pleno verano; no veo la necesidad”.
Los tres intervinientes en la rueda de prensa admitieron que este bloom (floración masiva de estos microorganismos) ha durado más de lo previsto, por la persistencia de mar en calma, poco viento, alta temperatura del agua oceánica y aporte de nutrientes por la llegada de calima (no incluyen las aguas residuales alegando que esta bacteria no se alimenta de sus nutrientes). Su respuesta ayer sobre cuándo se irán estas microalgas fue igual que en otras ocasiones: cuando cesen estas circunstancias oceanográficas y meteorológicas.
Sobre los efectos en la fauna marina, el técnico de Biodiversidad del Gobierno canario previno de que en los próximos días puedan verse mortandades de peces, pero por falta de oxígeno y no por sustancias tóxicas.
Otro aspecto que ayer los técnicos del Gobierno volvieron a negar es que estas cianobacterias hayan provocado un aumento de contagios de hepatitis A. “Rotundamente, tengo que decir que no es así”, enfatizó la jefa de Sanidad Ambiental, “pues se trata de un repunte en toda Europa” debido a las relaciones sexuales entre hombres.
