Addoor Sticky
puntallana

Tratan de autorizar los dos únicos puntos de escalada de la zona este

Quienes practican la escalada en La Palma, tienen en la vertiente este de la Isla un único espacio idóneo, tanto por sus características como por su proximidad, en el Barranco del Agua, en Puntallana. Sin embargo, cada vez que practican esta actividad, se exponen a ser sancionados porque se trata de un lugar protegido, catalogado como Sitio de Interés Científico, que no prevé esta actividad en sus normas de conservación.

Por esta razón, el Cabildo está tramitando la modificación de estas normas, de manera que la práctica esté autorizada en los puntos que tradicionalmente se ha hecho escalada. Además de que es creciente la práctica de esta actividad de montaña, se trata también de uno de los recursos que La Palma ofrece como destino turístico de ocio activo en la naturaleza.

A pesar de todo, los escaladores continúan practicando en esta zona, donde se encuentra instalada la infraestructura necesaria para esta actividad en dos enclaves concretos: debajo de un puente de la antigua carretera que está en desuso y en un tramo de las paredes verticales del propio barranco, tal y como recoge el documento de modificación, redactado por la arquitecta Raquel Curbelo. En la citada pared del barranco hay aproximadamente 140 rutas acondicionadas para escaladores, que constituyen la pared ferrata. Esta diferenciación de espacios para la escalada, permite su práctica en los distintos niveles y facilita el control y uso de las misma.

En cuanto al potencial impacto de estos dos espacios, que son analizados con detalle en el documento para la modificación de las normas, en el caso del puente, no presenta afección alguna al tratase de “una infraestructura antrópica abandonada”.

En cuanto a la pared, en materia geológica, edafológica, hidrológica y patrimonial tampoco. Si bien, solicitan un estudio más pormenorizado en la vegetación, flora y la fauna para adoptar medidas preventivas y correctoras que mitiguen la posible afección. Así, por ejemplo, se da la presencia de la Paloma Turqué y la Paloma Rabiche, ambas incluidas en la categoría de vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Aunque ambas especies de aves habitan principalmente la parte alta de ese espacio protegido, se acercan a la cota donde se realiza la escalada en busca de manantiales para beber.

TE PUEDE INTERESAR