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Un güimarero, héroe desconocido de la II Guerra Mundial

Miguel Campos, natural de Güímar, formó parte del primer grupo de soldados que liberó París de los nazis el 24 de agosto de 1944; su arrojo, reconocido en Francia, lo convirtió en un símbolo en la lucha contra Hitler
Teresa (izq.), hija del combatiente, y Evelyn Mesquida, autora del libro. J.C.M.

Fue uno de los héroes de la II Guerra Mundial, aunque en su tierra y en su país, desgraciadamente, aún no lo han descubierto. Participó en la liberación de París, bajo el poder de los nazis, en la noche del 24 de agosto de 1944, formando parte del primer grupo de soldados que logró llegar hasta el ayuntamiento, una acción que fue anunciada a los pocos minutos por las campanas de Nôtre Dame y que se propagó al mundo como la primera gran señal de que el ejército alemán perdería la guerra.

Miguel Campos Delgado, natural de Güímar, formaba parte de La Nueve, una compañía de choque de uno de los batallones de la Segunda División Blindada del general Philippe Leclerc integrada casi en su totalidad por republicanos españoles, la mayoría excombatientes de la guerra civil española. “Campos, el canario” era el oficial jefe de la tercera sección de La Nueve. Su especialidad: llegar a donde nadie llegaba para colocar granadas bajo los tanques alemanes.

Al puzle de la trayectoria del militar tinerfeño le faltan algunas piezas para completarlo, pero su dimensión histórica nadie la discute. La artífice de armar ese rompecabezas ha sido Evelyn Mesquida, excorresponsal en París durante 30 años de la revista Tiempo y autora del libro La Nueve. Los españoles que liberaron París. Fue la cofundadora y primera presidenta de la Asociación 24 de agosto de 1944, que logró el reconocimiento oficial para La Nueve en Francia en un acto presidido por el entonces presidente Francoise Hollande. Mesquida visitó ayer Güímar, desde donde subrayó “las extraordinarias cualidades de combatiente de Campos”, del que además destacó su “gran capacidad para prever situaciones de guerra y para tomar las decisiones adecuadas”.

Después de una intensa labor de investigación, la escritora alicantina ha llegado a la conclusión de que el oficial tinerfeño era “un auténtico fenómeno, un héroe con todas las letras” y puso, entre otros ejemplos, su capacidad para liderar una incursión de 13 kilómetros en territorio enemigo para apresar a 129 soldados de Hitler y liberar a 8 americanos prisioneros.

“Era un guerrillero nato de sangre fría y de un valor fuera de lo normal que se llenaba los bolsillos de granadas y llegaba hasta los tanques alemanes”, apunta Mesquida, que no duda en asegurar que “si fuera americano ya le habrían hecho diez películas”. La escritora, que mañana a las 19.30 ofrecerá una conferencia en el Instituto de Estudios Canarios (La Laguna), reveló también otra anécdota significativa para la elaboración de su libro: “Logré contactar con una enfermera que trabajó en el frente y que a sus 96 años cuando le pregunté por él se le encendió la mirada y enseguida exclamó: ¡Campos!”.

El capitán de la compañía a la que pertenecía, Raymond Dronne, lo definió en su diario como el “tipo de guerrillero nato que dominaba instintivamente todas las artes de la guerra y sabía apreciar con rapidez el conjunto de una situación de una sola ojeada”.

Teresa Campos, su hija, manifestó ayer que se sentía muy orgullosa de su padre, aunque reconoció que desconocía lo que hizo hasta que lo “empezó a descubrir” viendo un documental de Televisión Española. “Hoy, lo más emocionante para mí es la admiración que le tiene la gente”, afirmó a este periódico.

Su muerte fue tan misteriosa como su vida. La única certeza que hay es la carta remitida a su esposa por el Gobierno francés, en 1952, en la que le informaba que “su marido había muerto por Francia”. La historia clama justicia contra el olvido de “Campos, el canario”.

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