
El Consistorio orotavense acogió la primera mesa de trabajo para analizar la actual situación del cultivo de la vid en el Valle de La Orotava y su tradicional sistema del cordón trenzado, ya que es único en el mundo y se quiere evitar que éste desaparezca. Por el contrario, se pretende lograr su protección, mantener el paisaje agrícola, además de ayudar a los viticultores.
Por este motivo, se aúnan fuerzas y el Consejo Regulador del Valle de La Orotava comienza a trabajar conjuntamente con las administraciones públicas para garantizar esta protección, esencial de cara a un futuro. A la par se prevé incoar expediente y realizar los trámites oportunos para conseguir su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC).
Desde hace siglos, el Valle de La Orotava conserva el sistema de conducción de cordón múltiple tradicional, formando parte del patrimonio paisajístico de la comarca. Éste es único en el planeta y se trata de una trenza que se realiza con los sarmientos de la parra. La altura del suelo es de 0,60 a 0,80 metros y la longitud de las parras varía desde 3 ó 4 metros en lugares estrechos hasta 15 metros si la parra es vieja y tiene suficiente vigor.
El origen de este sistema de conducción de las viñas no está claro, aunque historiadores como José Manuel Hernández apuntan la posibilidad de que llegara de la mano de colonos portugueses, probablemente de Madeira, en los primeros años del siglo XVI para facilitar el cultivo de la malvasía.
El alcalde, Francisco Linares, apoya el interés del Consejo Regulador y se hace eco de su preocupación por evitar la desaparición de este sistema centenario y artesanal, “que da mucho trabajo y cuesta mantenerlo, pero que ya forma parte de la cultura agrícola, el paisaje y el patrimonio de la comarca, diferenciándose con el resto de sistemas del sector”, apostilla.
Comisión técnica
Debido a ello, desde la institución local, y atendiendo la petición del presidente de la citada entidad, Jesús Corvo, se ha convocado esta primera comisión técnica y política para buscar fórmulas que permitan la protección y conservación de esta forma de cultivo de la viña que es seña de identidad y un atractivo más para el Valle de La Orotava.
En este primer encuentro se contó también con el consejero insular, Jesús Morales, el edil de Agricultura, Alexis Pacheco, y técnicos de ambas administraciones. Francisco Linares aseguró que espera contar también con el apoyo del Gobierno de Canarias y el de España para que se proteja esta tradición agrícola y se convierta en BIC. Pero siempre buscando y canalizando medidas que sean beneficiosas para los viticultores de la comarca, ya que muchos han abandonado este sistema por otros menos costosos y más cómodos para trabajar.
El Consejo Regulador y el Ayuntamiento cuentan con informes técnicos con múltiples datos que avalan esta propuesta de protección. En próximas fechas se prevé realizar otro encuentro para continuar trabajando en esta materia, y a lo largo de 2018 se darán los pasos necesarios para incoar el expediente para su declaración como BIC.
