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tragedia en somosierra

Dos niños, en estado grave al ser atropellados por una joven drogada

Los pequeños tienen 6 y 4 años y cruzaban por un paso de peatones, el menor tuvo que ser reanimado por los sanitarios; la jueza prorroga 24 horas el arresto de la conductora
Paso de peatones en Somosierra dónde tuvo lugar el atropello de dos menores | Foto: Andrés Gutiérrez
Paso de peatones en Somosierra dónde tuvo lugar el atropello de dos menores | Foto: Andrés Gutiérrez

Por Zenaido Hernández / Tinerfe Fumero

Tragedia en Santa Cruz de Tenerife. La conductora de un Volkswagen Polo de color rojo que posteriormente dio positivo en varios tipos de drogas atropelló minutos antes de las ocho y media de la mañana de ayer a dos niños, de 6 y 4 años de edad, que cruzaban por un paso de peatones ubicado en la Carretera General de El Rosario, a la altura de la calle de Marrero Torres. A consecuencia del brutal impacto, que desplazó al más pequeño a más de 10 metros de distancia, los dos niños sufrieron heridas de gravedad, en especial el menor, cuyo estado es crítico y tuvo que ser reanimado en el lugar del accidente. La Policía Local capitalina investiga si, como se sospecha, la conductora se saltó además el semáforo en rojo. Por su parte, la jueza de guardia prolongó ayer durante 24 horas el arresto de la implicada, a la que se le identifica por las iniciales P. M. G. B. y de 28 años de edad, a la espera de confirmar oficialmente los análisis aludidos. Sí ha trascendido que en el lugar del atropello no hay huellas de frenado.

Punto negro

El lugar donde se produjo la tragedia se encuentra en el barrio de García Escámez y es uno de los puntos negros que sin mayor dilación reclaman de la debida y urgente atención por parte de las autoridades. No en balde, por ese paso de peatones transitan a primera hora más de 200 niños y niñas camino del colegio, como hacían los pequeños arrollados ayer. Varios testigos manifestaron ayer a DIARIO DE AVISOS que la conductora del Volkswagen Polo venía circulando a excesiva velocidad. Así lo relató uno de los conductores al que había adelantado desde el Camino del Hierro, para quien no hay dudas de que se saltó el semáforo claramente en rojo y arrancó de las manos de su padre a dos de sus tres hijos.

La indignación se palpaba ayer en cada esquina del lugar. Al oír el grito desgarrador de la hermana mayor, de 12 años y también asistida por la conmoción de lo presenciado, y la voz entrecortada del padre, muchos pensaron que se había producido un accidente en la iglesia de San Fernando Rey, en la que se están realizando obras de restauración, que comienzan también a primera hora.

A lo largo de unas tres horas la carretera quedó cortada al tráfico. Destacó la inmediatez del despliegue policial, que procedieron a realizar el atestado y la toma de declaraciones a testigos, así como a la identificación y detención de la conductora, al tiempo que las ambulancias evacuaron a los dos pequeños de 4 y 6 años, uno al Hospital Universitario de Canarias y el otro a la Candelaria. Ambos fueron intervenidos quirúrgicamente por los politraumatismos sufridos en el violento impacto.

Paso de peatones en Somosierra dónde tuvo lugar el atropello de dos menores | Foto: Andrés Gutiérrez

Nina y Ángeles, vecinas y testigos del accidente, permanecían anoche en el lugar de los hechos. Con ellas se encontraban otros vecinos, jóvenes o mayores, quienes aluden a la escasa atención que hacen algunos conductores al semáforo ubicado en el lugar.

Nina nació en el barrio de García Escámez. Su casa está en el mismo cruce, al que llegan los destellos intermitentes con los que se trata de regular la circulación. A lo largo de varios años ha recogido y guardado allí los cascos de los motoristas o los objetos personales de los que se han accidentado. No podrá olvidar nunca el dolor que sintió al ver la impotencia del padre: “No había palabras para consolarle. Decía que quería morir. El coche le arrancó de las manos a sus dos hijos y la niña se salvó de milagro. Es una familia inmigrante, venida de África. Se han integrado con nosotros; viven aquí al lado, en La Abejera. Los niños son alegres y respetuosos, y hoy sus compañeros en el colegio han estado tristes. Los profesores y muchos padres se fueron de inmediato a los hospitales a dar sangre”.

Ángeles vive junto a la carretera de El Rosario y dice que prefiere cruzarla mirando a uno y otro lado, por cualquier lugar que tenga visibilidad, antes que exponerse a los dictados de los conductores, pues ha sido testigo de numerosos accidentes, muchos con fatales consecuencias. “He visto volar a más de un motorista, a vecinos que los han lanzado a metros de distancia o que los han dejado lesionados de por vida, y todo sobre el mismo paso de peatones. Nosotros no podemos quedarnos con lo que indica el semáforo; tenemos que mirar al coche para ver si lo va a respetar o no. Me estoy dando cuenta de que al paso de los años la gente se está endiablando con la velocidad. El coche los supera; mandan las prisas, y desgraciadamente no todo los que van al volante entienden que lo que llevan entre sus manos no es un juguete. Ves que quieren aprovechar hasta el último instante, y aprietan el acelerador apurando sin pensar en los que van pasando”.

Jessica, una de las jóvenes con las que habló este periódico, cuenta: “En más de una ocasión he tenido que retirarme del paso de peatones cuando está verde y me permite pasar, para evitar que me atropellen los coches. Esto no pasa en otros lugares de Santa Cruz. Me gustaría saber si esta situación la hubieran permitido en Las Ramblas, en el cruce de los colegios de la Pureza y Quisisana, o en el de las dominicas de Vista Bella, o en la misma calle de La Rosa, junto al Hogar Escuela, o en La Salle…”.

La noche cae sobre el barrio, y atrás queda un día que vino a dejar el dolor y ha generado entre los vecinos impotencia e indignación al mismo tiempo.

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