
Eufrosina Pérez acaba de ser distinguida con el Premio a la Mujer Rural Canaria 2017. Esta viticultora y vinicultora palmera ha estado vinculada al mundo de la viña y el vino “desde pequeñita”. Su padre hacía vino a granel en Garafía, con el inconfundible sabor a tea, y ella ha continuado esta tradición familiar, diversificando y ampliando la actividad con la Bodega El Níspero, una marca de prestigio consolidado dentro del Consejo Regulador de Denominación Vinos de La Palma.
El consejero de Agricultura del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero, dio a conocer esta distinción y valoró que la marca que produce y comercializa ha recibido gran cantidad de premios nacionales e internacionales. “Es todo un ejemplo de éxito que debe enorgullecernos”, añadió.
Lo cierto es que Eufrosina Pérez ha logrado hacerse un hueco dentro de un mundo dominado tradicionalmente por los hombres, en el que cada vez son más las mujeres que destacan. De hecho asegura que “todavía hay bodegas de personas mayores que cuestionan la entrada a la mujer”. Pero ella lo lleva bien. “Soy una persona muy abierta, dialogante. Siempre he estado en un mundo de hombres y estoy por encima de ciertos comentarios sobre las mujeres, aunque a veces no es fácil”, añade.
Así se ha tropezado en algún certamen al que ha acudido a la Península, “donde siempre he sido bien recibida”, con algún comentario que no solo pone en cuestión el género, sino además el hecho de disponer de una pequeña explotación y en una isla menor. “Un hombre que tenía una producción de 800 hectáreas me dijo: una mujer, canaria y de una isla no capitalina. Y yo le dije: con mi hectárea y media en La Palma recibí un premio y tú, en Península, una medalla de bronce”. Con todo, reconoce que el principal problema que tiene su “pequeña empresa” tiene que ver con la “burocracia” y no con el género de su propietaria.
Ahora cumple 20 años desde que empezaron a embotellar el vino con la marca El Níspero, con 600 litros de albillo. Desde entonces han ampliado y modernizado la bodega y la superficie cultivada. Hoy en día ya disponen de tres hectáreas y media de producción propia en Briestas.
Además del albillo, que es “la corona de la bodega y que ha recibido premios nacionales e internacionales”, producen un blanco y un tinto joven, el tradicional vino de tea y desde hace dos años elaboran baboso. “Estamos innovando y sacando cosas nuevas”, comenta Eufrosina Pérez.
“Quiero a todos los vinos por igual”, dice, pero no puede dejar de tener una debilidad especial por el albillo, “porque fue uno de los primeros reconocidos de la bodega”, y por el vino de tea, que “es el que teníamos en mi infancia”. En los planes de Eufrosina Pérez no se encuentra, al menos de momento, ampliar la actividad. “Mi apuesta es por la calidad y no la cantidad”.
La Bodega El Níspero además de vender directamente el vino, también organiza, con cita previa, catas, degustaciones, maridajes con productos de La Palma y visitas a los viñedos, entre otras actividades.
