y presidente de la ASALE. Andrés Gutiérrez
Darío Villanueva, director de la Real Academia Española (RAE) y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), estuvo estos días en Tenerife a propósito de la primera reunión del Consejo Científico para la elaboración del Diccionario Fraseológico Panhispánico, donde se establecieron las bases y metodología para esta nueva obra. Fue el Instituto de Estudios Canarios su centro de operaciones durante el 24 y 25 de octubre, fechas que ya quedarán para la historia de la lengua y de la Isla. Junto a él llegaron también lingüistas y académicos de España e Hispanoamérica. En estas jornadas de trabajo tuvieron tiempo para visitar La Laguna, incluso asistieron a un ensayo de Los Sabandeños: “Ha sido impresionante poder disfrutar de este coro en directo”, apuntó antes de comenzar esta entrevista el director de la Academia Española.
-Ya que esta reunión, que ha tenido lugar en La Laguna, tiene que ver con la fraseología, ¿qué frases usaría para definir la actualidad política nacional?
“Siempre me ha gustado hablar con frases hechas, creo que le da mucha chispa a la comunicación. También me gustan mucho los refranes, que están en un nivel más profundo. Ambos encierran sabiduría, humor, casi diríamos que llegan con un impulso de tipo poético. En estos días de reunión del Consejo Científico hemos estado viendo muchos ejemplos, como estar en la luna de Valencia o no tener donde caerse muerto. Para definir la situación política española hay un refrán que me gusta mucho, que tiene un aire antiguo, pero que puede tener actualidad: No se pescan truchas a bragas enjutas, es decir, que cuando alguien quiere conseguir algo, tiene que esforzarse, y todo lo que se consigue, pasa su factura, o como dirían en Canarias, el que quiere lapas, que se moje el culo”.
-¿Cómo calificaría el uso del lenguaje por parte de los independentistas catalanes y los políticos de partidos estatales?
“Ambas partes están usando el lenguaje de forma desmedida y sin tener en cuenta la relación entre las palabras y los hechos. Cuando hacemos un enunciado, el que nos escucha da por supuesto que estamos diciendo algo veraz, que nuestras palabras corresponden a la realidad que hay detrás de ellas. Sin embargo y desafortunadamente, en los últimos tiempos, y no solo aquí en España con el conflicto catalán, sino también en la campaña americana que llevó a la presidencia a Donald Trump e incluso después con la campaña del brexit en Reino Unido, los políticos nos han mostrado cómo se hacen afirmaciones inexactas y contrarias a la realidad, lo que introduce un elemento de desconfianza. Los políticos que practican la posverdad están desgastando el idioma y están perdiendo a marchas forzadas la credibilidad, lo cual no es bueno para la democracia, que desde la época griega, cuando se inventó la retórica, se basa en la palabra. Hay que convencer con argumentos que sean reales. Las palabras tienen que responder, por lo tanto, a la realidad. El concepto de posverdad, que es nuevo pero muy pertinente, está destruyendo uno de los pilares básicos de la democracia: la palabra”.
-¿Es el español un buen vehículo para conducir el diálogo, si fuera posible, en este momento de tanta tensión política?
“El castellano es la lengua oficial del Estado español y hay comunidades autónomas, entre ellas la catalana, que tienen su idioma vernáculo como cooficial. Este verano estuve trabajando en un estudio de la presencia de la lengua en las Constituciones, tanto en las españolas como en las hispanoamericanas. Es un volumen que se va a publicar el próximo año para conmemorar el 40 aniversario de la Constitución española, y que está preparando el Centro de Estudios Políticos Constitucionales. La primera vez que se habló de las lenguas de España fue en la Constitución de 1931, en la República. Luego vuelve a aparecer en la del 78. Entre ellas hay un avance considerable en cuanto al tratamiento de las lenguas. Se puede verificar que nunca antes este asunto tuvo un tratamiento tan amplio y tan lleno de posibilidades como en la Constitución del 1978. Como prueba de ello está la existencia de la enseñanza en catalán, en gallego o en euskera. Por otra parte, no hay que olvidar que Barcelona ha sido, y espero que lo continúe siendo, en los últimos 40 años el centro mundial de la edición de la literatura en español. En definitiva, el español ha prestado magníficos servicios a la comunidad catalana y a sus ciudadanos, que también tienen la posibilidad de utilizar otra lengua reconocida en la Constitución”.
-¿Qué expectativas tiene para esta primera reunión del consejo científico del Diccionario Fraseológico Panhispánico?
“Las expectativas más ambiciosas. De esta reunión va a salir la metodología y la programación para la realización de ese diccionario”.
-¿Qué contendría ese diccionario exactamente?
“Estaría compuesto por todas esas frases hechas, todas las expresiones complejas que tienen más de una palabra y que se aplican a determinadas situaciones de manera automática. Por ejemplo, cuando decimos caen chuzos de punta hasta expresiones que están cerca de los propios refranes. El español está lleno de este tipo de expresiones, a veces muy ingeniosas o incluso humorísticas, donde hay metáforas, hipérboles y figuras retóricas”.
-En este sentido, ¿Canarias es un lugar especial para acoger este tipo de reuniones?
“Sin duda alguna. En estos días he podido comentar esto con autoridades del Gobierno canario y de la Universidad de La Laguna. La Real Academia Española y la Asociación de Academias tienen unas relaciones privilegiadas con dos comunidades autónomas, que son Castilla y León y La Rioja, en todo lo que tiene que ver con los orígenes del español. A mí me gustaría, y creo que estamos en un buen camino, que Canarias fuera una comunidad que tuviera unas relaciones privilegiadas con la RAE y con la Asale con todo lo que tiene que ver con la proyección del español hacia América, y espero que esto fructifique”.
-Que esto lo diga el director de la RAE y presidente de la Asale es una sentencia importante para los canarios…
“Así es, y tengo que decir que aquí he encontrado mucha receptividad. No olvidemos que nos reunimos por primera vez un Consejo Científico de Asale, constituido por académicos españoles e hispanoamericanos, para asentar las bases de una obra verdaderamente panhispánica: el Diccionario fraseológico. Si hemos elegido a Canarias no ha sido por azar. Es cierto que de este modo celebramos el 225 aniversario de la ULL, aunque ya hubo en la Academia un acto en el que reconocimos estos años de investigación y trabajo, firmando un convenio con la Universidad y el Gobierno de Canarias en relación a la obra de José de Viera y Clavijo. El que estemos aquí es una muestra más de que tenemos mucho interés en el papel de Canarias como representante del español”.
-El Archipiélago posee también un léxico muy rico, influenciado no solo por América y España, también por Portugal y el resto de Europa, gracias al turismo. ¿Son unas islas con unas palabras para inspirarse?
“A mí me gustan todas las palabras del español, vengan de donde vengan, pero Canarias tiene una riqueza muy considerable. Nosotros hace unos años premiamos un repertorio léxico canario-americano de Dolores Corbella y de Cristóbal Corrales. Fue un reconocimiento al trabajo que aquí se hace sobre la lengua, tanto en el Instituto de Estudios Canarios como en las universidades de La Laguna y Las Palmas”.
-¿El seseo sigue siendo tema de debate?
“Ya no lo es, porque, de hecho, el seseo es mayoritario entre los hispanohablantes. Los que no seseamos somos minoría, por lo tanto, no hay nada que objetar, y así está recogido en la gramática de 2009 y en la fonética”.
-Se trabaja en una nueva edición del Diccionario de la Lengua Española, ¿cuáles serían las novedades?
“Este será un diccionario completamente novedoso: un diccionario digital desde su origen, que va a tener mucho más espacio para incluir más términos, que va a poder ser navegable internamente y que tendrá mucha más información de la que tiene ahora, una auténtica revolución del diccionario”.
-Muchos padres de niños con cáncer han propuesto introducir en el diccionario la palabra huérfilo, para denominar a los progenitores que se quedan sin sus hijos por la enfermedad. ¿Qué ha pasado con esta propuesta?
“Ellos le han pedido a la Academia que introduzca este término en el diccionario, pero la Academia solo introduce palabras después de comprobar en la base de datos la frecuencia y dispersión de su uso. Por tanto, para que esto ocurra debe haber un testimonio de que se usa mucho y en muchos sitios. La propuesta de huérfilo viene de un grupo de padres que se han manifestado, pero no tenemos constancia de su frecuencia en el uso”.
-¿La cocreta y otras leyendas urbanas rodean siempre a la RAE?
“Definitivamente, lo de cocreta es una leyenda urbana que circula por ahí, pero que no aparece en el diccionario. A nosotros nos atribuyen muchas cosas que no son así. Hace poco hubo una campaña por parte de los panaderos que decían que la Academia tenía que retirar el refrán pan con pan, comida de tontos, pero eso no está en nuestro diccionario. Incluso intentaron ir a la Academia para darnos un pan a los académicos”.
-En este caso, benditas las redes sociales para aclarar este tipo de leyendas. Hacen prácticamente un servicio de 24 horas respondiendo dudas…
“También es en las propias redes donde se lanzan este tipo de bulos. Además del Twitter tenemos otro servicio que se llama Español al día, donde despachamos una media de 300 preguntas diariamente”.
-Una de las últimas y polémicas noticias que rodean a la RAE es la aprobación del uso del “todos”, en vez del “todos y todas”…
“El español tiene la fórmula del masculino inclusivo y esto se puede matizar, porque señoras y señores se usa siempre para arrancar cualquier conferencia o acto. Lo que no puede ser es convertirlo en un paradigma con unos dobletes que hagan insoportable el idioma”.
-¿A qué se debe que cada vez estamos más influenciados por el inglés en el español?
“Cada vez está creciendo más el complejo de inferioridad por el cual se utilizan innecesariamente palabras y expresiones inglesas para darle más fuste y valor a cosas que dichas en español lo tienen de por sí”.

