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sobre el volcán

Alfredo Mederos

La investigación minuciosa sobre esta terrible época en La Palma de Mederos también había sido notable para el proceso de recuperación de la memoria histórica en la Isla

Alfredo subió la loma del Pino del Consuelo sin esfuerzo, a pesar de la edad. Lo acompañé aquella tarde de junio para que viera la fosa donde encontraron los restos de un grupo de personas que fueron vilmente asesinadas por la represión franquista en Fuencaliente. Antes habíamos pasado por casa de Melo Pérez, en Montes de Luna, para recoger al hombre que había dado la pista clave para encontrar a este grupo de desaparecidos al comienzo de la Guerra Civil. La investigación minuciosa sobre esta terrible época en La Palma de Mederos también había sido notable para el proceso de recuperación de la memoria histórica en la Isla.

De camino, los tres no paramos de hablar hasta que llegamos al lugar, donde Alfredo, el más conversador de todos, se quedó en silencio contemplando el lugar. A los pocos minutos apareció por allí un individuo y nada más llegar a la orilla del enorme hueco excavado en la tierra largó: “Algo tenían que haber hecho. Franco no trataba así a la gente”. Miré a Alfredo y sus mejillas se incendiaron. “¡Hágame el favor, tenga un mínimo de respeto y márchese por donde ha venido!”, le dijo mirándolo directamente a los ojos, con rotundidad, pero sin un gramo de agresividad en sus palabras.

Aquel hombre, que le sacaba a Alfredo el doble de corpulencia y tendría la mitad de edad, nos pidió perdón varias veces, agachó la cabeza y se marchó justo por la vereda por donde había aparecido. “¡Respeto!”, volvió a decir Alfredo, mientras aquella triste figura se alejaba. Luego volvimos al silencio y ya nunca  hablamos de aquel momento de tensión que vivimos en los sucesivos encuentros que tuvimos. Pero aquella fue la gran lección que recibí del enorme científico, humanista y pensador que era Alfredo Mederos. La entereza moral del hombre honrado y honesto que no está dispuesto a ser cómplice con su silencio o indiferencia ante la injusticia. Descansa en paz, querido amigo.

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