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20n: 42 años de la muerte de franco

El atentado fallido contra Franco en La Orotava

La historia de España pudo cambiar en un Corpus villero, el 18 de junio de 1936, cuando intentaron asesinar al entonces capitán general
Franco en hotel Taoro
Francisco Franco pasa revista a las tropas que le hacen honores en los jardines del Hotel Taoro del Puerto de la Cruz, en 1950. DA

Hace 81 años ocurrió en La Orotava un suceso que, de haber tenido diferente desenlace, hubiera cambiado la historia contemporánea de España. Parece oportuno recordarlo ante el 42 aniversario que se cumple mañana (20N) de la muerte de su involuntario protagonista, Francisco Franco. El 18 de junio de 1936, en plena celebración del Corpus Christi, se produjo en la villa norteña un atentado fallido contra Franco, quien un mes más tarde encabezó el golpe de Estado y se proclamó jefe del Gobierno y Generalísimo. Lo cuenta el escritor Juan del Castillo en su libro Aromas de La Orotava.
Entre el 12 de marzo y el 16 de julio de 1936 el general de división Francisco Franco Bahamonde ejerció el cargo de comandante militar de Canarias. Su presencia en las Islas generó protestas de algunos sectores. Desde su llegada al puerto de Santa Cruz aparecieron pintadas de “Fuera Franco” y varios ayuntamientos secundaron al de Buenavista del Norte en una protesta formal. El rechazo fue tan grande que hasta hubo dos atentados fallidos. El más conocido fue el del 13 de julio en Capitanía, en Santa Cruz, al parecer promovido por el líder anarquista Antonio Vidal Arabí, según el investigador Ricardo García Luis. Pero, curiosamente, un mes antes hubo otra intentona que no ha pasado a la gran historia y que no figura ni en las biografías el dictador ni en el libro clásico de Eliseo Bayo Los atentados contra Franco.

Según narra Juan del Castillo, Franco visitó el Corpus de La Orotava el 18 de junio de 1936, acompañado de su esposa Carmen Polo y su hija Carmencita. Merendó en casa del capitán Eduardo Pintado, en la calle Verde. Recorrió las alfombras de flores y presenció la procesión magna desde la casa de la familia Brier. Lo que sucedió luego lo cuenta en uno de sus libros el periodista Andrés Chaves: “Cuando Franco estaba viendo las alfombras de flores desde la ventana de la casa del general Machado, un hombre con una pistola intentó dispararle desde otro balcón, y un policía municipal de La Orotava, que estaba junto a Franco, lo vio e intentó sacar una pistola. Entonces el individuo salió corriendo y nunca se supo nada de él”.

Calles del casco de La Orotava, en la década de los 40 del siglo XX. DA

Juan del Castillo señala que los servicios secretos del Ejército y de Falange temían un atentado. Por eso hubo en La Orotava un inusual despliegue de efectivos de seguridad secreta, que detectaron la presencia de un personaje sospechoso de la Isla Baja, que venía armado y que aparcó su coche en la trasera del Ayuntamiento. Del Castillo asegura que el alcalde accidental y correligionario suyo, Félix Sosa, advirtió al individuo que debía irse y abandonó apresuradamente La Orotava. El 18 de julio el sospechoso fue detenido por orden del Comandante General e interrogado, aunque pudo demostrar que el día del atentado fallido en La Orotava no se había ausentado de Garachico. Sin embargo, tras una breve estancia en un buque-prisión, nunca más se supo de él. Dicen que se “perdió” en el litoral de Santa Cruz, como otros muchos contrarios al régimen franquista.

Será por el mal recuerdo que le dejó este suceso que, cuando Franco regresó a Tenerife, ya como jefe del Estado, en 1950, y quiso subir a ver el Teide -que no conocía-, dicen que pasó por La Orotava sin parar y en coche cubierto, por si acaso…

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