Cinco años. Ese es el plazo, a contar desde ahora, que el Ayuntamiento de Santa Cruz estima que tardará en solucionar los problemas de vertidos de aguas residuales al mar de la capital. El mismo tiempo que se calcula que tardará en concluir la obra de ampliación de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Buenos Aires y ponerse en funcionamiento. Ayer el Boletín Oficial del Estado (BOE), tal y como ya había avanzado el Cabildo días antes, publicó la licitación de esta actuación, fijando los plazos para que comience a ser una realidad. Hasta el 23 de enero habrá tiempo para que las empresas se presenten al concurso para la contratación conjunta de redacción del proyecto y ejecución de las obras, una licitación que asciende a 32 millones de euros. El 23 de febrero se abrirán los sobres de la propuesta técnica y el 5 de abril el de las ofertas económicas. Estos plazos en la Administración pública dejan la fecha probable de adjudicación de la obra antes del verano. El plazo de ejecución es de 33 meses, casi tres años. Por eso, el Ayuntamiento de Santa Cruz fija su horizonte temporal para solucionar los vertidos en esos cinco años, desde ahora hasta que se termine la obra.
Según se detalla en la adenda que acompaña a la licitación, esta inversión también alcanzará a la Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR) de Cabo Llanos, en la que se invertirán algo más de 900.000 euros en obra civil, un millón en equipación y más de tres millones en dotarla del mecanismo adecuado para bombear hasta la depuradora. En esta última infraestructura, la suma de la inversión es de cinco millones en obra civil y más de 11 en equipación. El resto de partidas se reparten en dotar a ambas infraestructuras de los espacios y mecanismos necesarios para su funcionamiento.
El mismo documento establece que se ha de dotar la obra de un mecanismo de control de olores, además de realizar un estudio de los niveles de ruido durante la ejecución de los trabajos, debiendo ajustarse a la normativa vigente en la comunidad autónoma. También se deberá controlar el desagüe costero que se realice desde la EDAR hasta la EBAR y cerciorarse de que se cumple con la normativa.
Esta importante actuación viene a modificar la realidad de una depuradora que, en estos momentos, solo trata las aguas residuales de la parte alta de la ciudad, porque el resto de su capacidad la emplea en depurar las procedentes de La Laguna y El Rosario. Eso supone que el resto de aguas negras de la capital (las de la parte baja de la ciudad) se envían a la estación de bombeo de Cabo Llanos, donde, ante la falta de capacidad de la EDAR, se les da un tratamiento previo y son vertidas directamente al mar.
La gran ventaja que la ampliación de la EDAR va a traer a la ciudad es que, desde San Andrés hasta Acorán, se solucionaran los actuales vertidos. Desde Añaza se construirá una canalización que permitirá llevar directamente a la depuradora todas las aguas negras, y lo mismo ocurrirá con San Andrés. El objetivo es que, cuando entre en funcionamiento la nueva capacidad de la depuradora, las aguas de toda la cuenca de Añaza se lleven hasta Cabo Llanos, pero también desde San Andrés, de forma que todo lo que caiga vaya a la EDAR.
El Cabildo asumirá la gestión tras la ampliación, no antes
El compromiso del Cabildo de Tenerife de asumir la gestión de la depuradora de Santa Cruz se plasmará cuando estén finalizadas las obras, no antes. Así lo ha expresado la institución en diversas ocasiones. En estos momentos, a pesar de que la infraestructura de Buenos Aires da servicios a El Rosario, La Laguna y Santa Cruz, la gestión la realiza el Ayuntamiento capitalino. Esto no pasa con otras depuradoras comarcales, como la de Güímar, en la que es la Corporación insular la que se encarga de la gestión. Santa Cruz ha pedido en numerosas ocasiones que se asuma ese compromiso, que ahora está más cerca.

