
La Empresa Mixta de Aguas de Santa Cruz (Emmasa), adjudicataria de la gestión del ciclo integral del agua en la capital, podrá subcontratar cualquier servicio accesorio con su principal accionista, la multinacional Sacyr, así como con otras empresas, siempre que reciba la autorización municipal para hacerlo. Hasta ahora, el pliego de condiciones no le permitía estas actuaciones o, al menos, esa era la interpretación que hasta el momento habían hecho los técnicos municipales. Este cambio de criterio, fue anunciado por el concejal de Servicios Públicos, Dámaso Arteaga, quien detalló que el Ayuntamiento ha aprobado modificar el contrato con Emmasa, a propuesta de los técnicos, para eliminar los términos que inducían a confusión sobre cuándo una prestación es principal o accesoria.
Precisamente, el que Emmasa subcontratara con empresas del grupo y sin autorización previa del Ayuntamiento, fue una de las causas que llevó al Consistorio, hace dos años, a intervenir administrativamente la gestión de Emmasa por incumplimiento del pliego. Incluso, llegó a imponer una multa de 450.000 euros por no pedir permiso para subcontratar, expediente que finalmente la justicia declaró caducado.
Esta modificación es parte del acuerdo que ya ha aprobado por la Junta de Gobierno Local y que, a propuesta de la comisión de seguimiento creada tras finalizar la intervención de Emmasa, redefine la relación contractual entre la empresa y el Ayuntamiento. Ese acuerdo, compuesto por más de una decena de puntos, además, incluye la autorización de la docena de subcontrataciones que dieron origen a la apertura del expediente sancionador caducado. Entre ellas, está el servicio de atención telefónica, el arreglo de conducciones submarinas o el transporte de cubas de agua para consumo humano. Todas ellas son ahora autorizadas por los mismos técnicos que, en su momento, consideraron que no eran prestaciones accesorias y por tanto, no susceptibles de ser autorizadas. Según Arteaga, este cambio de criterio obedece a que, “comprobaron que esos incumplimientos eran subsanables al descender al detalle de cada contrato”.
En cuanto al resto de subcontrataciones que se realicen fuera de esa docena ya autorizada, deberán contar con el permiso previo del Ayuntamiento, que será, en última instancia, y “caso a caso”, el que decida si la prestación es principal o accesoria. Arteaga insistió en que, “en ningún caso, la empresa mixta podrá ceder a terceros la gestión o administración del servicio público que constituye su objeto social y así ha quedado recogido en el acuerdo”. Arteaga defendió que, con esta propuesta ya aprobada, “normalizamos la relación con Emmasa en materia contractual y establecemos un proceso reglado que la empresa tiene que seguir para llevar a cabo cualquier tipo de subcontratación”.
Arteaga admite que, antes, “Emmasa enviaba toda la documentación de sus operaciones una vez al año, lo que nos obligaba a bucear entre los papeles para encontrar datos concretos”. “Ahora -continúa- habrá un control de la gestión casi diaria”.
Según el acuerdo, será la Junta de Gobierno Local la que autorice las subcontrataciones en un mes. Si no respondiera en ese mes se daría por autorizado el contrato hasta que se resolviera la autorización definitiva.
