Ana Cecilia Mederos vive este año la celebración de la Navidad con una ilusión especial. A pesar de estar lejos de su familia, al fin y tras mucho tiempo luchando, puede comenzar una nueva vida. Hace casi dos años dejó atrás su tierra natal, Venezuela, su empleo y a su familia, y se trasladó a Tenerife junto a su esposo y su hija para comenzar de nuevo, debido a la inestabilidad política y social del país. Sin poder contar con el apoyo de los parientes que residían en la Isla, ni con su pareja que se fue de Tenerife, finalmente esta joven encontró en el centro Atacaite, gestionado por Cáritas, una oportunidad de poder ir construyendo su nuevo futuro.
Hace seis meses, esta madre venezolana narró a DIARIO DE AVISOS su historia. Aunque siempre se ha mostrado optimista, ahora, la sonrisa está presente en su rostro cuando detalla cómo le han ido las cosas en este último tiempo y cómo, al fin, puede empezar de nuevo en Tenerife, junto a su hija. Pasadas estas fechas navideñas, Ana Cecilia y su pequeña se mudarán a su nuevo piso, el cual ha podido alquilar gracias al empleo que logró hace escasos meses.
“Primero me formé en asistencia sociosanitaria y ahora he podido conseguir un puesto de trabajo con una empresa dedicada a la asistencia a domicilio; los ingresos van fluctuando en función del número de personas que vaya teniendo, pero estoy muy contenta, ya que gracias a esto y las ayudas al alquiler que me facilitan Cáritas y el Ayuntamiento voy a poder independizarme”, explica a este medio. “Después de todo lo que he pasado en los últimos dos años, creo que ya me lo merecía”, dice. Aunque la joven era docente en su país natal, no ha podido convalidar su título, lo que ha provocado que tenga que formarse nuevamente y en otro sector. Desde que consiguiera su nuevo empleo, para lo que asegura estuvo mandando currículum a diario, empezó a ir ahorrando, con el asesoramiento del personal de Cáritas, para ahora poder dar el paso de mudarse y mantener una vida autónoma.
Ana Cecilia es consciente de que le espera un año complicado, ya que los ingresos son escanos, y los alquileres y el resto de gastos son muy elevados, pero su ánimo no decae. De hecho, una vez asentada en su nuevo hogar, no descarta que, en un futuro, pueda dar acogida a algunos de sus familiares que se encuentran en Venezuela. “Ahora sí tengo algo que ofrecer”. A punto de dejar atrás Atacaite, solo tiene palabras de agradecimiento y asegura que aunque ha trabajado muy duro para conseguir lo que tiene, sin el apoyo del personal no habría sido posible.
Ana Cecilia es una de las personas que residen en este recurso de Cáritas, dedicado a acoger a familias monomarentales, principalmente con hijos. En estos momentos en el centro residen unas 20 personas, 12 niños y ocho adultos, pero a lo largo del año han pasado cerca de 50 familias y se ha dado asistencia a unas 75 personas, señala el responsable en Cáritas de este proyecto, José Antonio Díaz. Probablemente, en poco tiempo el hueco que deje Ana Cecilia y su hija será ocupado por otra familia que necesitará de este apoyo para coger impulso y poder dar un giro a su vida.
Cáritas busca a sus particulares Reyes Magos
Como cada año, los niños que residen en Atacaite han elaborado sus cartas a los Reyes Magos. Como viene siendo tradicional, las personas interesadas en colaborar pueden adquirir los juguetes por los más pequeños. Aunque buena parte de estos ya se han recogido, aún quedan algunos regalos que necesitan la colaboración de Sus Majestades. Las cartas de los niños pueden ser consultadas en buscamosreyesmagos.blogspot.com.es.

