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La leyenda de Gara y Jonay se hace música en Navidad

El XXIV Concierto de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife hace historia con el estreno, a cargo de la Orquesta Sinfónica y Los Sabandeños, de la obra compuesta por Emilio Coello con textos de Benito Cabrera
Navidad memorable con Gara y Jonay: el estreno mundial de la obra de Coello y Cabrera hace inolvidable el XXIV Concierto de la Autoridad Portuaria. / FRAN PALLERO

Las invitaciones llevaban días agotadas. El recinto de la Dársena de Los Llanos del puerto de Santa Cruz lució completamente lleno (unas 20.000 personas) en una noche fría, pero sin una nube en el cielo, y que permitió disfrutar de un espectáculo que cada 25 de diciembre se vuelve único, el Concierto de Navidad. En esta edición, la número XXIV, fue más especial si cabe gracias al estreno de La leyenda de Gara y Jonay, una idea original del músico Benito Cabrera, a la que Emilio Coello ha puesto música y, anoche, la batuta de Víctor Pablo Pérez y las voces de Los Sabandeños, dieron forma. Junto a ellos, las voces de la soprano Candelaria González, en el papel de Gara; la del tenor Javier Hernández como Jonay; el tenor Moisés Melián como Ancor y el bajo Jeroboám Tejera como Gerián.

El concierto se inició con las obras El lago de los cisnes y El Cascanueces, ambas de Piotr Ilyich Chaikovsky (1840-1893). Tras esta introducción llegó el gran momento, el estreno de La leyenda de Gara y Jonay. Una obra que, además, estuvo acompañada de un soporte audiovisual que ayudó a los espectadores a seguir el argumento que, no por conocido, no dejó de ser una mirada completamente nueva sobre la tradición oral canaria.

En un primer acto, las voces de González y Hernández presentaron a sus personajes, a través de Canción al mar y En ambas islas. Finalizó está parte con Tejera interpretando Los siete chorros. La narradora, Sofía Privitera, sirvió de hilo conductor entre canción y canción, para dar a conocer la historia de Gara, princesa gomera, y de Jonay, hijo de un Mencey tinerfeño, protagonistas de una historia en la que “el amor que la muerte ata ni el tiempo lo desbarata”. Ante una relación prohibida por sus padres, debido a la profecía que aventuraba que su amor traería desgracias en forma de fuego y lava, los jóvenes aborígenes terminan suicidándose juntos.

Chácaras y tambores se unieron a la Orquesta Sinfónica de Tenerife para ofrecer un relato angustiante por momentos, que, ya en el segundo acto se torna más alegre para contar el amor de los dos jóvenes. En el tercer y último acto, vuelve el desasosiego para contar el final de tan triste leyenda. Junta a la música sinfónica, las chácaras y los tambores, el silbo gomero se hizo presente, llamando a Gara y Jonay “en feroz cacería”. El silencio se impuso en todo el recinto cuando ambos protagonistas silenciaron sus voces junto a las de la orquesta, y la narradora contó lo que ya todos sabían, “juntos se arrojaron al vacío”. Volvieron la música y las voces para poner fin a La leyenda de Gara y Jonay. En una noche llena de tradición canaria, el villancico Lo Divino, no podía faltar y menos aún Sobre un mismo mar, con él las voces de Los Sabandeños se despidieron del escenario. La Marcha Radetzky puso fin a un espectacular concierto.

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