En términos relativos, Tenerife es la isla que ofrece hoy el mayor déficit de carreteras en Canarias. El tráfico como función de actividades, generadas por más de un millón de habitantes de hecho, nos ofrece la lectura de los colapsos en la autopista del Norte, la TF-5, llegando a La Laguna, y en la autopista del Sur, TF-1, desde Los Cristianos a San Miguel. La falta de previsión para abordar la movilidad en el sistema viario deja de ser un reproche a los responsables, Gobierno autónomo y Cabildo, y pasa a ser un mandato social para resolver con prioridades.
Para valorar su situación, hemos tomado el Mapa de intensidades medias de tráfico diario del Cabildo de Tenerife, en el periodo 2000 a 2016. No ofrece en cada punto el tráfico día y su evolución. Con ello valoramos cuatro acciones prioritarias: el tercer carril y pulpo en Oroteanda, en San Miguel, en la TF-1; el cierre del Anillo Insular, desde Santiago del Teide a El Tanque; la vía exterior de Santa Cruz, desde Guamasa a El Rosario, pasando por detrás del Aeropuerto Norte; y la Ronda Norte de La Laguna, del Aeropuerto del Norte a Las Canteras, en Tegueste. Tenerife, con algo más de 2.000 kilómetros cuadrados, tiene protegidos más de 1.000 kilómetros cuadrados, por lo que su densidad media es superior a los 1.000 habitantes por kilómetros cuadrado.
Su mercado de trabajo día desplaza hacia los centros principales del Área Metropolitana y Sur una parte importante de la población, que regresa al fin de la jornada. De hecho, la isla funciona como una gran ciudad, entendida la misma como el mercado de trabajo día. Ha sido el propio Cabildo quien nos ha ilustrado sobre las grandes economías que impulsarían las rondas referidas; la primera, el tercer carril y pulpo en San Miguel en el Sur. La intensidad media diaria desde San Isidro al cruce de Adeje se sitúa en torno a 60.000 vehículos, con su punto más alto en 80.000 en la curva de Los Cristianos, donde siempre se para la cola. En la TF-1, en Arafo con tres carriles hay 56.000 vehículos/día. Hace tiempo por ello que debió abordarse la obra del Sur, al igual que su homóloga en el Norte.
El cierre del Anillo Insular, con 20 años de atraso, es prioritario. La carretera local existente tiene hoy 8.000 vehículos/día. El anillo, con 16 kilómetros y 4 kilómetros de túnel, reduciría el tiempo de acceso en 20-25 minutos, elevando el tráfico día a unos 30.000 vehículos, que detraería de la TF-5. Facilita el trasvase Norte-Sur impulsando al tiempo la economía de la Isla Baja. Dos rondas fundamentales para la zona metropolitana: la vía exterior Guamasa-La Campana y la Ronda Norte de La Laguna, que se refuerzan entre sí. La primera facilita el trasvase Norte-Sur, que hoy genera el punto de tráfico más elevado de la Isla, el cruce de la TF-5 en Alcampo, con 110.000 vehículos día. Corregiría al tiempo el colapso Norte. Por mucho que valoro el tema, sigo sin ver los obstáculos de “índole ambiental y agrario” que impiden la Ronda Norte de La Laguna. Esencial para la protección patrimonial del centro histórico y para abrir las zonas de Tegueste y costa de La Laguna, con movilidad deficiente. Hoy se tarda más y con más riesgo desde Santa Cruz a Bajamar, 25 kilómetros, que desde Santa Cruz a El Médano, 60 kilómetros. La distancia es tiempo.
Gestionar los tiempos es otra de las claves. Contando con el marco urbanístico, territorial y ambiental resueltos y aclaradas las competencias administrativas, el desarrollo material de los procesos de expropiación, proyectos y adjudicación de obras no tarda menos de 2-3 años, para luego completar su ejecución material. El conjunto de las cuatro rondas aquí planteadas no bajarán en su coste final de los 1.000 millones de euros. Cantidad justificada por sus resultados. Las rondas son infraestructuras democráticas e inteligentes, de ahí su prioridad.
