
El Correíllo La Palma se convertirá en el primer barco que obtenga la certificación de buque histórico. Esta denominación permitirá a la Fundación que se encarga de su mantenimiento y rehabilitación, no solo acceder a las ayudas y subvenciones que distintas administraciones conceden para la conservación del patrimonio histórico sino que, además, le permitirá ejercer la función última que persiguen sus defensores y que no es otra que pueda navegar de nuevo entre las islas. Así lo confirmó, ayer, el director general de la Marina Mercante, Rafael Martínez, quien se comprometió públicamente a desarrollar, a través de un Real Decreto, la disposición adicional de la Ley de Navegación de 2014, en la que se establece la creación de un registro con los buques que se consideren históricos, para los que habrá un régimen de certificaciones especiales. Además, ese registro les dará derecho a un régimen fiscal especial y a la exención de tasas portuarias y acceder a las ayudas citadas.
“Los buques históricos como el Correíllo La Palma son parte de la historia de nuestro pueblo, muestran cómo eran las construcciones de la época, de principios del siglo XX, de una forma de vida”, defendió Martínez. El director general de la Marina Mercante defendió “la obligación moral” de todas las instituciones de “impulsar este patrimonio”, para lo que, admitió, “sin dinero es imposible”.
Y es que, como reconoció el presidente de la Fundación Canaria Correíllo La Palma, Juan Pedro Morales, la recuperación total del barco para la navegación supone una inversión de entre cuatro y cinco millones de euros. “Por ahora, gracias a la colaboración del Cabildo, del Ayuntamiento de Santa Cruz y del puerto, hemos conseguido una aportación de 250.000 euros para la recuperación del barco”, detalló Morales quien añadió que la Dirección General de Patrimonio también se ha comprometido a ayudar a la Fundación.
El presidente detalló que el objetivo último de la rehabilitación será que pueda navegar entre islas, no más lejos de 20 millas de la costa, con un aforo máximo de 40 personas. También se podrá usar para excursiones alrededor de la Isla con un aforo en cubierta de unas 50 personas. “Ahora mismo sus usos son los de un museo pero también acoge rodajes como el de Los últimos de Filipinas”, recordó Morales.
Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria, Ricardo Melchior, gran apoyo de la Fundación desde sus inicios como recordó Morales, ya que Melchior en el Cabildo apoyó la llegada del barco a Canarias, defendió el buque como ejemplo de la historia viva de las Islas. “Ha sido testigo de la I y II Guerra Mundial, de la Guerra Civil, fue el único medio de transporte entre islas durante mucho tiempo”. “Es mucho más que un barco -continuó Melchior- es nuestra historia, la de la navegación que impulsó nuestro desarrollo”.
