Se le puede haber acabado el crédito a José Luis Martí tras la estrepitosa derrota que su equipo encajó en la noche de ayer frente al FC Barcelona B. Alfonso Serrano, director deportivo de la entidad, está sondeando el mercado de técnicos disponibles para encontrar el recambio del balear. Solo la falta de una opción que de verdad convenza permitiría al preparador sentarse el próximo fin de semana de nuevo en el banquillo del Rodríguez López.
El técnico no entrega la cuchara, como ayer dijo en la sala de prensa del estadio tras el partido. Nunca se rinde. No va en su ADN el dimitir. Cree tener las fuerzas necesarias para sacar la nave adelante, aunque reconoció que el de ayer fue su peor día desde que es entrenador. Es decir, desde que dirige al Tenerife.
Otra cosa es que a Miguel Concepción se le haya agotado la paciencia. Por prudencia, miedo o por el recuerdo del pasado curso, el empresario ha preferido aguantar al mallorquín. Pero el partido de ayer supone un antes y un después.
Por primera vez, el equipo pierde en casa y, además, encaja dos derrotas consecutivas. Pero lo más importante es que el Heliodoro dictó sentencia. Los jugadores, a los que no se les puede restar ni un ápice de responsabilidad en esta situación, y el entrenador fueron abucheados y pitados.
Ante esta situación, Concepción no se quedará con los brazos cruzados. Tras presenciar en directo la derrota ante el Zaragoza, comentó a su círculo más cercano que no permitiría que los jugadores echasen por la borda toda la temporada cuando apenas se había llegado al ecuador de la misma.
Martí tiene las horas contadas. Tanto, que sería muy extraño que se sentase en el banquillo el domingo.

